Eres igual a ti, y desigual, lo mismo que los azules del cielo.

Juan Ramón Jiménez


viernes, 10 de junio de 2011

FILOSOFÍA DE LAS ALMOHADAS

-En cuanto a Eros, prefiero la animalidad a la sofisticación-dijo Flavia mientras se volvía con lentitud hacia él. Escapando la blancura de su seno izquierdo a la impavidez de la sábana-. Las espinas de la rosa, ¿qué son sino el subterfugio de la flor que fue, antes de ser atrapada en el concepto de belleza?

-Mira-contesto Mauro acercando el dedo a la piel de Flavia, justo allí donde se resolvía la curvatura del pecho-, blanco sobre blanco. La impavidez de la sábana, contra tu palpitante palidez… Sin embargo no dudo en cuál de las dos se inclina a recogerse la luz. Tu seno resplandece con idéntico fulgor a la luna. Pero en este caso no hay ningún sol fuera que le conceda su brillo. La luz procede directamente del corazón que descansa en el interior de tu pecho.

-El corazón es el vestigio del animal que algún día fuimos. Antes de aquel hombre que le puso nombre a las cosas. Se dice que el verbo se hizo carne, pero lo que nadie cuenta nunca, es que después la carne retornó al verbo…

-Sí, aquel hombre sacrificó la libertad de la especie por jugar a ser dios. No pensó en que los demás también querríamos jugar a ser dioses….Pero bueno, tal día como hoy yo he encontrado mi manera de jugar a ser dios- deslizó su dedo hacia el centro del pecho de Flavia, acariciando con él el oscuro pezón, que a continuación comenzó a desperezarse- Soy dios despertando a Adán a la vida….Y dictamino que esta es la figura geométrica perfecta acerca de la que discutían los griegos.

-A eso me refiero precisamente…Retornar a esa amor previo al concepto. Ese amor antes de la perversión de las formas.

-El amor no es más que una ruptura en el equilibrio del universo. Una excepción. Cuando en una mañana sin nubes, me encuentro en el cielo límpido y azul la presencia rezagada de la luna, siempre pienso en el amor. Esa rebeldía de la luna transgrediendo las normas es superior a cualquier milagro de los que hablan las escrituras…

-En eso Eva fue mucho más lista que Adán-interrumpió Flavia

-Yo a ti siempre te he considerado una chica lista. Una discípula aventajada de Eva..

-Gracias-contestó Flavia mostrando sus relucientes dientes en la batalla encarnizada de una sonrisa-…Eva debió pensar que este era un universo absurdo si para respetar su equilibrio había que dejar que la manzana cayera del árbol, para que seguidamente se pudriera. Mejor arrancar la manzana y morderla antes de que sus jugos se perdieran…

-Mírate, estás ahí, hermosa. La almohada sobre la cama. Tu codo sobre la almohada. Y tu cabeza reposando delicadamente sobre la mano en la que termina tu codo. Sin duda el universo está en equilibrio-y diciendo esto comenzó a descender, sumergiéndose en aquel mar de sábanas debajo de las cuales el cuerpo desnudo de Flavia descansaba.

-¿Qué haces?-rió ella

-No podemos permitir tanta armonía…He de arrancar la manzana antes de que caiga del árbol, y estos deliciosos efluvios se pierdan para siempre-y una vez dicho esto, ya no hablaron más….

20 comentarios:

Curiyú dijo...

Menos mal que dejaron de hablar de esa forma, y uno quién sabe qué se dedicaron a hacer. Seguro que era algo mucho más divertido a filosofar tan gravemente sobre cosas que deben hacerse y no platicarse, diría El Chavo del Ocho.
Manos a la acción, y ahorita mismo me voy del cabo al rabo...

vera eikon dijo...

JA! Pues tienes razón, tanto decir que si la carne se hace verbo...y ellos no paran de hablar!!! Bueno, seguro que era cosa de ella, para corroborar su teoría (ya sabes como somos las mujeres...). Pero el caso es que yo, hoy por hoy, no me atrevo a hablar de lo que hicieron...

Curiyú dijo...

Pues deberías contar. Quizá, sólo se pusieron a leer un libro.

vera eikon dijo...

DobleJA!!! Eso será en tu hemisferio, chaval. Aquí se estilan otras lecturas...

Carmela dijo...

Seguro que descendieron al centro de la tierra para buscar las raices del árbol, de cuyas ramas pendía la manzana.
Besos

vera eikon dijo...

Ay! Cómo me gusta tu comentario, Carmela!!! Certerísimo!!!
Bicos de venres!!!

El hombre de Alabama dijo...

La carne del verbo igual estaba podrida.

Y así nos va.

emmagunst dijo...

y yo qué puedo decir ante tanto!!!

Los envidio plenamente!!! a Adán, a Eva, a la manzana, al árbol, a las raíces, a la tierra, a Vera, a Carmela, a Curiyú!!!

Darío dijo...

Lo que hicieron es cosa de ángeles. Angeles caidos, hermosos y manchados.

ana dijo...

Flavia sintió la lengua en la manzana y recuperó el paraíso perdido...

un abrazo, Vera

Rayuela dijo...

y en silencio comieron la manzana...y después cortaron el árbol...


besos*

vera eikon dijo...

Sí, Alabama, no más que carne podrida...

La sonrisa de Hiperión dijo...

Estupendo blog el tuyo, un placer haberme pasado por tu espacio.

Saludos!

vera eikon dijo...

Emma, eres de esas personas que con su presencia ya lo dicen todo. Aun así, también me gustas cuando hablas...
Beso enormísimo

vera eikon dijo...

Darío, creo que sí, que los ángeles caídos son los más hermosos. Que sobre todo las manchas son las que nos hacen como somos...
Un abrazo

vera eikon dijo...

Sí, Ana, porque el paraíso es no dejarse vencer por los límites ni las imposiciones.
Besos

vera eikon dijo...

A veces debe hacerse el silencio, Rayuela.
Beso silencioso

vera eikon dijo...

Gracias Sonrisa de Hiperión...Abrazos

Stalker dijo...

"No podemos permitir tanta armonía"

buscar el desequlibrio entre los huecos de la piel, y ahí volcarse, decirse: quemarse

y que ya no haya nada que conquistar: sólo cauce, flujo, hambre compartida

un abrazo

vera eikon dijo...

Precisamente hoy pensaba que los antiguos estaban equivocados, que la armonía y el equilibrio no son sinónimos de belleza. En que un rostro puede estar relajado, tranquilo, perfectamente en equilibrio, pero cuando de repente se rompe en una sonrisa, y se rasga ese equilibrio, es cuando un rostro resplandece de belleza. Que la vida puede ser calma, lo que no está mal del todo, pero la vida es bella cuando irrumpe en ella ese milagro llamado amor, y la vida se descompensa. Que el cielo no sería tan hermoso si todas las estrellas brillasen con la misma intensidad, acompasando sus luces. Y en cómo nos embriagamos cuando en el cielo descubrimos una estrella que se escurre, escapando a su perenne inmovilidad. En que un poema puede permanecer durante su desarrollo en perfecto equilibrio, pero el verso que impacta contra nuestro corazón es precisamente el verso que lo rompe...No sé, supongo que soy yo la equivocada.
Un abrazo