Eres igual a ti, y desigual, lo mismo que los azules del cielo.

Juan Ramón Jiménez


sábado, 2 de julio de 2011

SOLILOQUIO



El cuadro es de Chagall  

 

A veces lo único que quiero es aislarme en la palabra. Recogerme en ella en posición fetal, y fingir que nunca he conocido mundo y vida más que ella. La palabra es matriz y es tierra. Es órdago, espina, y seno. La columna dorsal del viento. Embrión en la herida. El único modo de amar que siento mío. El tesoro que para ti guardo y que cada día arrojo al mar en el vientre brillante de sucesivas botellas. Mis únicas lágrimas en estos últimos tiempos están dolientes de vocales, de acentos, y silencios. Porque la palabra, como la música, también se compone de silencios. Es aquello que nunca supe que buscaba, y la analítica de cada gota de mi plasma. El arrullo consolador de mis latidos. El veneno exhalado por tus besos. La aspereza y el espesor de tus ausencias. Sin ella ya no hay gozo, ni sexo, ni pálpito. No hay tristeza sin palabra, sólo un infamante vacío del que huyo, y al que sé que ya no pertenezco. Eso a lo que algunos llamarían paz y calma, en mi caso no sería otra cosa que una desoladora nada. Y si hay un miedo sollozando entre mis párpados, es la sospecha de que puede llegar un día en el que calle. O en el que tú ya no estés….

13 comentarios:

emmagunst dijo...

Antes de escribir el poema, / con el lápiz en la mano / y el silencio hecho palabra, / me pregunto a quién demonios / interesa si este mar / ya no es azul ni si mi vida / de hoy es la que antes era

(Ana María Navales)

y yo digo: nuestra vida muta todos los días y no me quiero perder ni uno de ellos, me interesa Vera Eikon, absolutamente.

C C RIDER dijo...

Fascina observar cómo tus palabras, esas perras endiabladas que pones una tras otra empalan nuestras mentes porque te siento tan cerca que identifico el silencio, el desencuentro y un círculo de palabras que te rodea en manada. Intuyo que las alimentas para facilitarnos la travesía, atravesar alianzas y siempre tan callada y escandalosa. Tus vestidos son de Chagall?

Eleanor Smith # dijo...

La palabra: qué bien que la dejas representada!

Un beso o 2 #

vera eikon dijo...

Qué bello Emma!!! Hoy me siento triste. Hace algún tiempo que me siento así. A veces es una tristeza dulce, como una forma extraña y mágica de felicidad. Otras, estos últimos días, es amarga. Pero busco en la palabra conferirle algo de belleza a esa tristeza. La veta de oro en la serena roca. Hemos de permitir que nuestra vida mute, y mutar con ella. Y en ello disfrutar enriquecidos por los compañeros de viaje. Tú me haces más rica Emma. Un abrazo enorme

vera eikon dijo...

En realidad querido Da, o Sr Bo como hace mucho tiempo me gustaba llamarte, escribo por puro egoísmo. Porque en estos últimos meses no sé hacer otra cosa. Incluso hoy que no me bordea ningún poema, ni ningún relato, escribo sobre esa necesidad de decir cuando no tenemos nada. Pero me gusta que una vez expulsadas de mí, esas palabras que se quedan huérfanas, encuentren su familia en aquellos a los que comienzo a considerar como tal. Familia bloguera, sin imagen, sin sonido, sin tacto, pero con rostro, voz y piel.
Sería bello tener vestidos con imágenes de Chagall, en los que poder volar comos sus cuadros. Veo que te gustó el vestido de anoche...Bicos

Maia Blank dijo...

La palabra, la música y el arrullo consolador de los latidos están compuestos por movimientos rítmicos. Un ritmo a veces lento, a veces agitado...uno a veces sabe seguir el compás, otras no. Es bueno tener un refugio propio, la palabra en tu caso (supongo que te refieres a la palabra escrita), pero convertir un refugio en el hogar permanente me suena sumamente triste. No todos los días la vida nos tira con misiles.
Esta prosa poética te ha quedado hermosa, Vera.
Bicos

vera eikon dijo...

Gracias Eleanor, me gusta mucho verte por aquí. Besos!!!!

Horacio Holiveira dijo...

Creo que eso es lo que todos queremos, acostarnos sobre la palabra y que nos trate bien (o mal). Ah y un kibutz también... y un cronopio!

Curiyú dijo...

Y es que...escribir es un poco un acto egoísta...recogerse en el propio dolor, evadirse, hacerse ovillo...hasta que explota y advertimos que la escritura puede ser también, una forma de tender lazos...Y beso...

vera eikon dijo...

Bueno Maia, el comentario anterior se me borró. A ver si soy capaz de reconstruirlo. Entiendo que si convertimos el refugio en hogar, finalmente puede derivar en cárcel. Sin embargo es tan bello tener un lugar de solaz y recogimiento. En cuanto a la palabra, escrita es donde encuentra su destino, el punto de comunión. Sin embargo no me refiero únicamente a la palabra escrita. Últimamente manan palabras de mí, sangro palabras. Mi mente no para, bulle de palabras. A veces las recojo en un verso, e una pequeña prosa, pero la mayoría se pierden. Irán a ese lugar donde moran las palabras nunca pronunciadas.
Bicos

vera eikon dijo...

Horacio, está claro, buscamos que la palabra nos trate, independientemente de que sea con pétalos o espinas. Y que bueno encontrar el kibbutz y conocer cronopios. En épocas de escasez siempre nos queda Julio, que reúne ambas cosas.
Abrazo

vera eikon dijo...

Darío, qué cosa mejor que extraer lazos del dolor. Regresar a la vida a través de la palabra. Y que al final del lazo esté el otro, acogedor como la palabra misma. Besos

ana dijo...

Vera! siempre me es tan especial visitarte, tan entrañable, siempre encuentro en tus palabras algo mío, algo que me está pasando, pura magia cortaziana, ...y dejarnos tu soliloquio con Chagall ha sido un regalo completo, redondo, órdago,espina y seno. Matriz y tierra, Bellísimo

un fuerte aperta y bicos