Eres igual a ti, y desigual, lo mismo que los azules del cielo.

Juan Ramón Jiménez


martes, 16 de agosto de 2011

EL DEVENIR DEL POEMA BLANCO

 
Imagen encontrada en la web. Desconozco el autor(no sé si es de un anuncio...)







Me he levantado con ganas
de escribir un poema blanco
y tenderlo al frescor de la mañana

Me he levantado con ganas
de llenar alforjas con tu nombre
y alimentar con ellas
al que tiene hambre
Alguien me dijo una vez
que el amor obra los mayores milagros

Viviría
recostada sobre tu hombro
con los ojos vibrantes de arco iris
y la boca ingrávida de besos

Moriría
como un lazo en torno a tu cintura
con los ojos tapiados de desierto
y la boca quebrándose en relámpagos

Construyo bosques de palabras
sabiéndome la presa
Aquélla tras la que corre la jauría
ávida de mi sangre

Cuando el cazador me doblegue
y rodemos juntos por el suelo
le mostraré un seno blanco
palpitante
preparado para la mordedura

Dientes afilados
desgarran mi carne
Una lengua lobuna
sopetea mis heridas
Todavía respiro

Sus pesadas patas
cavan con persistencia en mi cuerpo
Me pregunto qué clase de tesoro
esperan encontrar
enterrado en mis entrañas
abiertas
desparramadas
malolientes

Miro a mí alrededor
y veo que esa viscosidad roja en la que nado
no es más que un charco de palabras
Palabras como vísceras saliendo de mi vientre
Palabras como sangre manando de mis venas

Palabras para teñir de carmesí este poema
que en la inocente mañana
había nacido tan blanco



16 comentarios:

El Joven llamado Cuervo dijo...

Hay algo impresionante en este poema, no completa el círculo para ser redondo. Empieza blanco y termina rojo, empieza en la mañana y culmina en la terrible noche.

vera eikon dijo...

Así es, Darío. Ni yo misma entendí su devenir. Es como si el agua se volviera sangre entre mis manos. Como si fuera escrito por una maldita...

Antonio dijo...

Es hermoso, Vera. Tiene fuerza, sentido, amor y circularidad. Un abrazo

El hombre de Alabama dijo...

Casi nada se queda limpio, si es que el blanco es limpio.

Otra vez a viajar al olvido dijo...

Me encanta!

José Antonio Fernández dijo...

Todos los poemas tienen algo rojo escondido. Es cuestión de rascar y sale.
Muy bonito, Vera.

Claudina dijo...

Cuánta belleza expresada en ese color blanco hasta llegar al rojo de las entrañas. Qué beio!

C C RIDER dijo...

Tus palabras llevan el carmín de la sangre, te besan y clavan los dientes en el alma, a mí me sucede cuando me distancio del poema... se vuelve en mi contra y cae como un relámpago sobre el regazo. el ragazzo

Construyo bosques de palabras
sabiéndome la presa
Aquélla tras la que corre la jauría
ávida de mi sangre

excelentes versos

Eleanor Smith # dijo...

Algo parecido me sucedió hoy, como si la noche necesitase un respiro ...

Un beso o 2 #

vera eikon dijo...

Es curioso el modo en el que a veces surge la circularidad en el poema, Antonio. Así, sin que uno lo haya calculado...Un abrazo

vera eikon dijo...

Estoy de acuerdo, Alabama. La pulcritud del blanco es supuesta, no más que una simbología, de la que algunos se han apropiado para fines oscuros....

vera eikon dijo...

Me alegra que te guste, Otra vez viajar. Un abrazo

vera eikon dijo...

En realidad a veces pienso que sólo se trata de eso, José Antonio. Rascar hasta que se suelte la costra, y eso rojo aflore. Un abrazo

vera eikon dijo...

Gracias, Claudina. A veces pienso que la belleza únicamente tiene su origen en un movimiento interior. Incluso cuando la belleza es algo ajeno a nosotros. Miramos al cielo todos los días, pero depende de un movimiento interior que ese cielo nos sobrevenga con toda su belleza. Sin esa disposición interior cualquier adorno del mundo nos parecerá accesorio. Besos

vera eikon dijo...

Gracias CC. Hay versos que saben a sangre. Me gusta que los demás también adviertan ese regusto. Beso(fraternal, sin saña, sin sangre...)

vera eikon dijo...

Me gusta eso que dices Eleanor. La noche necesitando un respiro. Una bocanada de aire fresco sobre su boca.... Bicos!!!