Eres igual a ti, y desigual, lo mismo que los azules del cielo.

Juan Ramón Jiménez


lunes, 5 de septiembre de 2011

ASI FUE CÓMO ME CONVERTÍ EN EL HOMBRE DEL SACO

Ilustración: Marta Álvarez


Para El Maquinista Ciego


Ayer, con las prisas(y como mi portátil está en la UVI, y en casa no puedo conectarme) se me olvidó poner que este breve relato es para Sisu, porque fue ella la que en un comentario creó la imagen de este relato en mi cabeza.Quizás mi cerebro funcione de una manera extraña, pero este comentario  
"(y a comer y a caerse de nuevo con ilusión! –malo será que no haya quien nos quiera tras el golpe y nos dibuje estrellitas de cromer sobre las heridas ;))", provocó en mí esa imagen de alguién volcando las estrellas del cielo, sobre el regazo de otro alguien....De ahí la historia. Lo del Hombre del Saco surgió mientras escribía, y me pareció que ese podía ser un buen título. Beso, Sisu






La niña lloraba porque amaba las estrellas y no entendía que estuvieran tan lejanas y distantes, cuando eran tan hermosas. En aquellos tiempos, si había una cosa que me disgustaba, era ver que la niña estaba triste. Así que tomé el cielo entre mis brazos y lo incliné ligeramente, sobre su regazo. Una a una fueron cayendo las estrellas. Rodaban ligeras sobre la superficie oscura, arrancando alegres destellos con sus puntas. Poco a poco, el vestido de la niña se fue llenando de luz. Las estrellas, juguetonas- y muy excitadas por verse libres- comenzaron a corretear como centellas. Se subían por los brazos de la pequeña, haciéndole cosquillas. Adoraba verla reír. Se ciñeron en una corona alrededor de sus cabellos negros,  para que ella jugara a ser una princesa de cuento. Y yo, diligentemente, acepté el papel de bufón. La niña quería música, y las estrellas, acercándose a sus oídos, le cantaban una canción que hablaba del alba de los tiempos, en un lenguaje que sólo los pájaros y los niños entienden. Pero al salir el sol, la niña se acordó del mar y sus tumultuosas olas, todas vestidas de espuma. Y dijo que quería hacerles una visita. Yo, con tiento, le dije que era toda una descortesía hacia sus invitadas las estrellas, irse aun no habiendo finalizado la velada. Pero la niña se puso a patalear, y a chillar, diciendo que sería muy desgraciada si en esos momentos no podía ver el mar. Quizás todo esto tuviera que ver con el hecho de que durante el día, las estrellas no brillaban y tenían una aspecto muy similar al de cualquier piedra. Pero quizás me equivoco en mi razonamiento. Y en realidad este cambio, se debía, sencillamente, a su carácter voluble, y un tanto caprichoso. El caso es que la niña se fue, sin más, dejándome con mi disfraz de bufón, sentado sobre un montón de rocas. Pensando en cómo me las iba a ingeniar para devolverle las estrellas al cielo.

En las primeras páginas de los periódicos de aquel día se habló de un extraño fenómeno. De repente, sin pedir permiso, el cielo se había apagado, hasta quedarse como un lienzo negro. En ese momento, los niños que dormían en sus camas, se despertaron, y fueron corriendo a refugiarse entre las sábanas de sus padres, pues semejante oscuridad espoleaba sus miedos. Entre ellos hubo una niña que tuvo la ocurrencia de decir, que durante la noche el Hombre del Saco había subido hasta el cielo y secuestrado a todas las estrellas. Sus padres rieron encantados ante tal ocurrencia.  Pero a mí no me hizo mucha gracia convertirme de ese modo en semejante personaje

27 comentarios:

Tuky dijo...

"Así que tomé el cielo entre mis brazos y lo incliné ligeramente, sobre su regazo. Una a una fueron cayendo las estrellas. Rodaban ligeras sobre la superficie oscura, arrancando alegres destellos con sus puntas. Poco a poco, el vestido de la niña se fue llenando de luz."

Me dio mucha ternura!!

vera eikon dijo...

Sí querida Tuky. Es un cuento de esos...Besos

C C RIDER dijo...

Un hermoso cuento. También me parece hermosísima la ilustración. Ayer llegando en el tren me encontré con ella, me alegré mucho al verla y hoy más. Aunque al llegar a casa, mi madre me dijo que murió mi madrina, Sol. Aquella que dejé en Inglaterra así que tengo un par de días sin Sol.

Un beso Vera.

Aka dijo...

Una tierna versión de un posible origen del hombre del saco, muy alejada de su oscura figura... debería difundir su visión de la historia para evitar tantos espantos a los niños.
Me alegra volver a ver Rider por aquí, es como ir volviendo poco a poco a un ambiente preconocido pero lleno de sorpresas en todo momento.
Un beso

EMMAGUNST dijo...

PRECIOSO Vera!!! el efecto mariposa fue tan caprichoso en esta ocasión como lo fue la niña. Semejante ofrenda y siempre pedir más. Sí, sí, mi tierna Vera is coming...

ABRAZO

C C RIDER dijo...

Me he puesto a pensar que un día deberíamos trabajar todos codo con codo, aunque de algún modo, lo estemos haciendo ya.

axis dijo...

Encantador, Vera, encantador :)

Bicos llenos de lucecitas!

El hombre de Alabama dijo...

Por eso no me gustan los niños.

vera eikon dijo...

Siento lo de tu madrina, Dani. Y tienes razón, las ilustraciones de Marta son preciosas. Bicos

vera eikon dijo...

Sí, en Septiembre todos regresan, Aka. Y bueno, algunas historias infantiles son tan oscuras como su propio origen, pero es obvio que el susto no es el mejor método de educación. Besos

vera eikon dijo...

Cuando la escribía pensaba en el ruiseñor y la rosa, Emma. El sacrificio del ruiseñor, que se deja la vida en la espina, para no obtener nunca el reconocimiento ni del estudiante, ni de la joven. Por desgracia, a veces, sólo uno mismo es consciente del valor de sus actos. Pero probablemente esté tan ciego como la niña ante el valor de los actos de los demás. Y también tenía en mente esa idea del efecto mariposa. A veces hacemos algo, por un motivo concreto, sin tener la conciencia de la forma en que este puede afectarles a los otros...Pero bueno, si lo pensamos demasiado, también corremos el riesgo de quedarnos parados.
Con el otoño, en mi caso, siempre regresa la ternura. Bicos

vera eikon dijo...

Gracias, Axis. Me gusta la palabra "encantador". Bicos de vagalume(luciérnaga)

vera eikon dijo...

Yo tampoco soy mucho de niños, Alabama

vera eikon dijo...

CC, tienes razón. En cierto modo, trabajamos codo con codo(sobre todo en mi caso). Mira sino de dónde nació este texto.

El Joven llamado Cuervo dijo...

Ahhhhhhhh...sólo quisiera ser niño otra vez, aunque tenga que lidiar con tanta gente que me deteste y viejos de la bolsa, ropavejeros y esas cosas...

el maquinista ciego dijo...

Un millón de GRACIAS!!, Vera, tantas como estrellas hay!!
Es un cuento precioso!! y como dice Aka deberías difundir la historia para evitar tantos espantos a los niños -y devolverle al pobre Hombre del Saco su encanto original, que seguro lo tenía ;)) (....por cierto...¿recuerdas lo que te decía de escribir para niños? y tú venga 'nononó'..............voilá!, ahí está, jaja,... y además lo haces de fábula ;))

...y pobre Hombre del Saco, cuántas veces mancillamos el honor de alguien maravilloso que, por contentar a otro, arrancarle una sonrisa o conmover su corazón, realiza las mayores locuras y hazañas, para después ser dejado a un lado, con un traje de bufón y un apodo de esos horribles que sólo ponen los niños malcriados.......

(me ha encantado, y no sólo porque sea para mí, -para moi, MUÁAA!!- que semejante regalo ya es suficiente como para que me brillen los ojos toda la tarde, sino porque nunca he tenido miedo del Hombre del Saco...a mí de pequeña me decían que, si me portaba mal, vendría la policía, jaja...al Hombre del Saco me lo imaginaba como a un chatarrero más bien -y es que al lado de mi casa, en Narón, además del campamento gitano estaba una fábrica de chatarra...y confieso que pasé demasiadas horas allí con los obreros, jugando y contándoles historias...-

Enn finnn, ya me callo, que escribo feliz, como dando saltos, y si ya siempre me alargo, ni te cuento lo que podría ser este comentario ;))

Un bessaaaazooooo!!!!! (y sí, Rider, codo con codo es un complemento circunstancial de modo genial, sobre todo para la creación ;))

el maquinista ciego dijo...

increíble de nuevo la sincronicidad y los cruces de vías!! acabo de terminar de leerte y escribir el comentario y de repente veo que tengo un mensaje en el tren......esto es...es....¿qué será??!!! ;)))))))))

Más bicos! Me voy a leerla a usted allá ;))

vera eikon dijo...

Darío, creo que en mi caso conservo intacto el mayor tesoro de mi infancia(y seguro que también tú conservas intacto aquello que para ti era más valioso. Aunque sólo sea esa sonrisa radiante de esa foto de cuando eras niño, que hace un tiempo tuviste en tu perfil del facebook), porque estoy segura de que fue en aquella época en donde se forjaron historias como esta, y otras que algún día quizás escriba. Quizas por eso no siento la necesidad de volver a ser niña, porque la infancia es un lugar en el que de vez en cuando vuelvo a ubicarme...

vera eikon dijo...

Me alegra que te gusta, Maquinista. En realidad la agradecida soy yo, es fantástico encontrar a gente que con unas pocas palabras espolea de esta manera nuestra imaginación. Hay personas que sois como un regalo para mí. Desde que te conozco no paras de darme historia. Ahora te estoy imaginando de niña, con tus inmensos ojos azules, dando vueltas alrededor de las montañas de chatarra, como si fueran las almenas de tu castillo. En la infancia ese tipo de lugares son mundos extraordinarios que exacerban nuestra fantasía. Me pregunto si los niños de hoy en día, con tal cantidad de información, tienen la necesidad de imaginarse algo...pero supongo que sí, porque de lo contrario no se seguirían publicando tantos libros infantiles. Mi sobrino, por ejemplo, prefiere jugar con los tenedores y cucharas, como si fueran personas, que con sus muñecos. Y mientras lo hace, no para de inventarse historias.Creo que como yo, sufre de exceso de imaginación....Aunque creo que lo del Hombre del Saco, en realidad, se lo pusieron los mayores malcriados. El imaginario popular está lleno de historias y personajes adoctrinantes. A mí también me sorprendió volver de tu blog y econtrarte aquí. Parece que en algún momento hemos sincronizado nuestros corazones. Bico enorme

el maquinista ciego dijo...

Gracias demos pues a ése que nos ha regalado (él sabrá quién es ;))
Y sí, imaginas bien, cualquier cosa me servía para una historia, y en cualquier montaña de chatarra, madera, árbol...donde fuera...hacía yo un castillo (pero no para ser princesa, sino caballero, o cuidadora de dragones, profesión que también he tenido......pobrecitos, siempre esquivando lanzas y quemándose sin querer.....aay, cuántas vidas vive uno, antes de la supuesta 'gran Vida' de adulto...)
Trabajo con niños y, a pesar de todo el daño que les estamos haciendo (que es mucho), te aseguro que siguen siendo asombrosos y con una imaginación portentosa(uno de mis favoritos es uno que me confesó, más bien declaró solemnemente, que de mayor va a ser 'la letra e', además de que, como bien me contaba un día su madre, de todos los juguetes que recibió estas navidades, lo que más agradeció fue la caja de cartón en la que venía una batería gigante...)
Tienes razón, el apodo habrá sido puesto por adultos malcriados. Error de cálculo mío, perdónenme los niños!
Sí, a veces sincronizamos a la perfección, ya tengo ganas de mirarte a los ojos, y ver esa explosión ;))
(eso sí, sincronizamos, pero después el mundo se impone, y aparece una amiga por sorpresa para que la invites a un café, ya tú sabes...;))

Lo requetedicho, muy agradecida por mi segunda historia. De corazón. Voy a ocuparme de tareas poco divertidas y después descubriré quién teme al ogro feroz...

Boa tardiña, Vera. Bicachu!!

vera eikon dijo...

Ja,ja, El Ogro Feroz, tendrá que esperar, porque no estaba contenta del todo con el resultado y le he deconstruído el armazón. Vaya! también sería mi favorito ese niño que quiere ser la letra E. La verdad es que yo de pequeña nunca soñé con ser ni letra, ni número, ni cosa...Soñaba historias habitadas por diversidad de personajes, algunos me acompañaron por bastante tiempo. Es verdad, los niños estarán a salvo de la contaminación de los tiempos que les toquen vivir, lo que no se puede decir de los adultos. Llegará ese día de mirarnos a los ojos. Muy pronto. Lo presiento...Bico e que pases unha boa tardiña

Eleanor Smith # dijo...

Qué hermoso personaje en que te has convertido, aunque digas lo contrario.

Un beso o 2 #

el maquinista ciego dijo...

ya vi, ya, que el Ogro Feroz tendrá que esperar -nos engañó usted ahí, jeje ;))

Estoy de acuerdo con Eleanor, en hermoso personaje has devenido, sí señor!

Y sí, nos miraremos pronto a los ojos creo yo.....;))

bicos grandes, Vera!

el maquinista ciego dijo...

ay, y se me olvidó, otra vez!, decir que la ilustración es preciosa, habla con Marta Álvarez para que ilustre el cuento entero!! (....mmm...me pregunto ahora...¿por qué será que mi amiga Raquel me llama cariñosamente 'pequeña tirana'?....;))))

vera eikon dijo...

Gracias, Eleanor. Ahora me dais una perspectiva hermosa del personaje. Bicos!!!

vera eikon dijo...

Escribo y escribo, y a veces pierdo el rumbo, Maquinista, por eso el Ogro Feroz ha ido a parar a mi cajón desastre. Y bueno, en mi caso,creo que a veces necesito que me tiranicen. Así que, bienvenida a mi vida, Pequeña Tirana!!! Las ilustraciones de Marta son maravillosas, y la verdad es que me encantaría que le pusiera color y trazo a alguna cosa que he escrito. Será cosa de que ella quiera....Bico (abstracto, en espera a que se materialice)

el maquinista ciego dijo...

nada, si Marta no se deja, ya la convenzo/tiranizo yo, que soy muy persuasiva para esto ;))

Bienvenida tú también a la mía, y bico en abstracto, sí, pero en espera, por supuesto, de la materialización ;))