Eres igual a ti, y desigual, lo mismo que los azules del cielo.

Juan Ramón Jiménez


martes, 25 de octubre de 2011

EL CUENCO DE SUS MANOS

Imagen: Chema Madoz





Al Hombre más feliz del mundo





Es tan ínfimo
el cuenco que forma con sus manos
que en él apenas cabe
el arrullo de un pájaro
o una hebra de viento
En ocasiones,
la noche perfila sobre ellas
un pellizco de estrella,
o empalidecen 
aquietadas de suspiro y luna
En sus manos se ahueca
la pluma de un pavo real
el poso de un sueño
el jirón de niebla…

Claro que todo esto
pueden parecer cosas vanas
frente al pan y las lágrimas….

Sin embargo,
yo siento
que el cuenco de sus manos
es la medida del mundo,
y admiro
como sobre ellas
se deja caer
(con la majestad lenta de una hoja seca)
un único latido de su corazón
ofrenda,
lentejuela,
voluta
de la vida que se abrasa

Manos milagro
poesía
aliento
Toda la sal del océano
contrayéndose
en una única gota de agua

9 comentarios:

El hombre de Alabama dijo...

Podría ser yo. A veces tengo el día.

Vera Eikon dijo...

Eso es bueno, Alabama. Aunque sólo sea esos días....

Aka dijo...

Que bonito lo del "cuenco de sus manos es la medida del mundo". Una imagen preciosa y certera, el mundo casi siempre está en nosotros, es lo que experimentamos, lo que albergamos en el cuenco de nuestras manos aunque a veces miremos a otros horizontes.

un beso

vera eikon dijo...

Creo en eso firmemente, Aka, "el mundo está en nosotros", y hay personas que lo tienen más a flor de piel. Besos!!!!

Eleanor Smith # dijo...

Ay Vera! Es que ese cuenco parece ser todo *

Un beso o 2 #

Vera Eikon dijo...

Es un cuenco que acoge muchas cosas, Eleanor(y últimamente confieso que me sorprende),sobre todo cosas que me hacen sonreir....Me hace muy feliz su amistad(aunque seguro que me tomará el pelo si lee esto...)
Un beso enorme!!!

El Joven llamado Cuervo dijo...

Ya te dije que a veces sólo puedo hablar de la belleza, o mejor, enunciar la belleza enunciada, que para el caso, es este POEMA. Dos o tres cosas que me gustaría señalar, pero que ya no tengo ganas, porque prefiero pensar que el poema es redondo y sin fisuras. Beso.

vera eikon dijo...

No sabría decir si es bello, pero me alegra lo que dices, Darío. Beso

el maquinista ciego dijo...

...supongo que es sólo en lo ínfimo, casi imperceptible, donde Todo cabe, porque también Todo se vuelve ínfimo y recupera su importancia justa, que no es más (ni menos) que la de la célula (esa poderosa, perfecta e inmensa medida minúscula del Universo –sí, es inmensa por minúscula, así lo creo-)...cierto es que un único latido de un único corazón son todos los latidos de todos los corazones y que todo el océano está también en una única gota de agua...
...hermoso hermoso hermoso herm......poema, Vera, de lo mejor que he leído (y releído) estos últimos tiempos...y es que últimamente me pasa eso: leo, releo y me quedo ensimismada, y mi cabecita está tan lenta que me cuesta comentar, especialmente sobre profundidades que me dejan paralizada, o me hacen sentir de más........como este cuenco que es la medida del mundo...............si es que lo leo, formo un cuenco con las mías...y ahí me quedo, mirándolo, esperando que así sea...;))

Un abrazo fuerte y un montón de bicos, por linda y riquiña, sí, pero esta vez más que nada por hacerme sentir tu plenitud y felicidad (son –casi- contagiosas, a ver si consigo alcanzarlas tras el borroso velo de la lluvia incesante ;))