Eres igual a ti, y desigual, lo mismo que los azules del cielo.

Juan Ramón Jiménez


miércoles, 9 de noviembre de 2011

MI JARDÍN DE PALABRAS

Imagen cortesía de EMMA GUNST







Garabatear un rastro de pequeños ósculos
sobre el rostro pedregoso del mundo
Repoblar con pájaros de luz
deshabitados árboles sin hojas
Sembrar en mi agreste tierra
raíces de negras letras
que en su abrirse paso hacia el sol
derrumben arquitecturas del laberinto
en cuya garganta permanezco cautiva
Proyectar  un puente con mi aliento
hacia el cristal del cielo
(escribir sobre el vaho tu nombre)
Y contemplar como de nuevo cae
en fina lluvia
mojando la planicie
de este mísero folio en blanco
Esgrimir la palabra contra la helada
que torna árido el suelo,
e impedir que el retoño
perezca infructuoso en la vaina

Sobre mi cuerpo
tiembla la vida en verso




FLOR DE AIRE


Es tanto el frío
que salta a la comba
sobre mi espalda
Sopla desde mis manos
un viento que encabrita olas…


12 comentarios:

Isabel Martínez Barquero dijo...

Los laberintos son estancias conocidas para mí, y mira que no me gustan nada; pero, en ocasiones, la vida nos introduce en alguno. Lo positivo es que, cuando conseguimos salir, somos más fuertes.

Vera, haces una poesía que me conduce a imágenes de pájaros en vuelo, de agua clara mando de manantiales escondidos en la espesura de los bosques, de chicle de fresa compartido con nuestro amor... Te leo y te imagino ángel, un ángel que sabe de lo oscuro y eleva el vuelo para esquivarlo.

Un abrazo muy fuerte.

vera eikon dijo...

Qué hermoso esto que me dices Isabel!!!Estoy de acuerdo contigo, porque creo que a partir de la infancia vamos construyendo un laberinto y lo que realmente somos acaba encerrado en el lugar más oscuro y alejado que existe entre sus paredes. Sin embargo la palabra(en mi caso) está resultando la gran iluminadora a la hora de atravesar esos pasillos en penumbra, y a veces su luz es capaz de derribar esos muros, para de algún modo reencontrarme a mi misma y a su vez al "otro"(porque al otro sólo se llega una vez nos hayamos llegado a nosotros mismos)Gracias por esta lectura hermosa que haces. Apertiñas para tí cabalgan dende Galicia...

Javier Herque dijo...

No hay espinas en tu jardín, solo encuentro flores de papel, flores de cartón mojado, semillas que desean dejar de ser semillas y tierra sin temer la estación…ni del año ni la espera en el anden.

Y luego…fuera: ese frío que imprime el tiempo pero que no creo que te asuste, el ayer dejó recuerdos que serán leña de estufa y manos coloradas con olor a humo.

Beso.

Aka dijo...

Que decir, tus últimos poemas son como jardines, otoñales pero jardines donde todo está vivo, e incita a la vida. Como siempre todo imágenes, tienes ese don que Isabel ha descrito maravillosamente de convertir en imágenes cualquier cosa.
Besos

vera eikon dijo...

Una de las cosas que me subyuga de las palabras es esa libertad de la que alguna gente puede dotarlas. Como si las palabras fueran una sustancia maleable en la que todo tiene cabida. Florecen en colores inimaginables, y a la vez tienen derecho de mustiarse. Esa gente que al leerla me hace pensar "nunca hubiera creído que alguien pudiera decirlo de este modo, pero ahora mismo pienso en cómo es posible que hasta este momento nadie lo hubiera dicho así". Y en cierto modo creo que lo mismo ocurre con la vida. Por lo que a veces nos ovillamos, y nos resguardamos del frío, pero asimismo también podemos sentir el deseo de salir sin miedo a la calle para que el frío nos horade el cuerpo y el corazón, y en eses momentos sabemos que nunca nos hemos sentido tan vivos. Gracias por tus palabras. Un beso

vera eikon dijo...

La verdad, Aka, es que aunque en cierto modo escribir (en mi caso) tiene mucho de insitintivo, he de reconocer que últimamente insisto en construir(pulir, cincelar)imágenes. Quizás como un ejercicio para que un día broten de un modo (casi)espontáneo. Envidio a esa gente que con la mayor economía de palabras es capaz de lograr eso que tiene mucho de alquímico: convertir la palabra en imagen(o en música, olor, o tacto..). En las mías a veces todavía me apoyo en elementos narrativos. Me encantaría un día poder ceñirme a lo esencial, y dejar a un lado lo accesorio a la hora de escribir. Y bueno, creo que cuanto más cómodos nos sentimos, más en armonía con nosotros mismos, y más susceptibles de sentirnos felices, más cerca estamos de la naturaleza. Quizás por eso en estos últimos poemas canten tantos pájaros y susurren tantos árboles. Besos

El Joven llamado Cuervo dijo...

Andar descalzo por ahí, arrastrar gotas de rocío con la palma de la mano recién despierta. Regocijarme en el color que espuma...

Vera Eikon dijo...

Cosas tan a nuestro alcance, Darío, que sin embargo muchas veces somos incapaces de acariciar. Como si fuéramos meras siluetas sin carne. Me gusta cuando de pronto vestimos nuestra propia carne...Por cierto, lo has dicho de manera muy bella. Gracias...

Liliana Lucki dijo...

Hermosa forma de escribir.

Un placer total.

vera eikon dijo...

Gracias Liliana Lucki. Un abrazo

Lila Biscia dijo...

me encanta, pero me encanta lo que estoy leyendo acá! esta frase me parece fabulosa:
derrumben arquitecturas del laberinto
en cuya garganta permanezco cautiva

gracias por tus comentarios en ese, mi otro lado afuera de mi.

nos estamos leyendo

besos

L.

Vera Eikon dijo...

Gracias Lila. A mí me encanta verte por aquí. Bicos!