Eres igual a ti, y desigual, lo mismo que los azules del cielo.

Juan Ramón Jiménez


jueves, 3 de noviembre de 2011

PALINDOS( EXTRACTO)

Imagen: Julio Silva




A CC Rider




Hubo un tiempo en el que Nica y Niel intentaron escribir una novela a cuatro manos.....E ahí un ejemplo de sus delirios escritos de aquella época





Desde el café podía verse una fuente de chorro corto, casi hundida en el suelo pero con una gran estrella dorada en su centro. Allí las palomas iban a refrescarse y las plumas se les hinchaban lo mismo que nuestro querido Orson cuando el viento le da de cara o se reclina en el sofá buscando siempre el calor del ser vivo más cercano. Aquel día Margot y yo caminábamos mirando al cielo, vigilando el instante en el que las sombras se arrojan desde las nubes, para acabar de componer un damero con las calles.
-“En cualquier momento llegaré a la línea de fondo y me convertiré en reina”
-“¿Qué juegas con blancas o negras?”
-“¿Cómo quieres qué lo sepa? - Rabió Margot que fácilmente desesperaba ante preguntas que consideraba fuera de las casillas”
-“¿Qué preferirías?”
-“Esa es el más difícil todavía”

Bien era sabido por todos el miedo que a Margot le inspiraban las palomas, y aquí cumple añadir que a la vez era devota de todas aquellas cosas que le inspiraban temor. Devota de las pesadillas, de la pérdida de la virginidad, de caminar en la oscuridad, de cruzar las carreteras lejos de los paso-de-cebra, de las aglomeraciones, de las baldosas mojadas y dignas de traspiés, de los niños, de apagar las llamas de las velas con  las yemas de los dedos..... Su temor hacia las palomas se debía básicamente a la mínima posibilidad existente de chocarse con alguna en uno de sus vuelos. Caminábamos  tranquilos y de repente la veía agacharse, echarse hacia un lado, cubrirse el rostro con los brazos, un libro o lo que tuviese a mano con tal de esquivar un proyectil que para los demás era invisible, pero que ella veía claramente volar en su dirección. Se enojaba consigo misma por tan estúpido miedo. Prometiéndose no volver a caer en esa infancia que es cualquier miedo. Tirándose de los pelos, llena de estupor al imaginarse el estupor en los otros y la carcajada general ante sus ademanes de pesadilla que no le extrañaba si un día de estos todo el mundo le retiraba el saludo, verse confinada en su soledad como en un manicomio.
Y sin pedir permiso una paloma pasó tan cerca que con un aleteo la melena de Margot pareció querer iniciar el vuelo ella también. Mortal y medio con tirabuzón hacia la piscina del cielo. Los cabellos batiendo palmas, haciendo la ola el público se divierte, el espectáculo está en las gradas. La paloma ascendiendo hacia la retaguardia donde la Maragota remolonea, hecha un pulso y sale vencedora. Cuando vuelve, recién salida de un sueño, sus ojos son dos vacíos que lentamente se van llenando de todo lo que ella es (aunque  con la marea la cuenca se queda seca el mar siempre retorna, de lo contrario es la muerte). Y todo esto durante un segundo tan espeso como la  niebla, los celos, el mercurio que una vez por intercesión mía se tragó el oro de un anillo que la mamá regalara a Margot, y que fue motivo de un enfado que duró 62 segundos, el más largo de nuestra prehistoria.
Y Morfeo se desvanece llevándose en el colo titilantes estrellas.
-“¿Quién soy?”
-“Una hilacha de cielo”
-“¿Y vos?”
-“El que al cielo deshilacha”






La cámara de Tono parece muerta, como esas casas en las que nadie vive y tanta pena nos daban y a veces conquistábamos con la esperanza de la resurrección. Claro que ella no podrá recordar todas aquellas cosas  vistas  por su único ojo ahora ciego y Leo se la roba con la encomienda de mostrarle de nuevo el sol. Junto con Inés llega a la playa, donde ese muro en el que una vez escribiera el nombre de Margot. Ella adopta la pose del espantapájaros y él toma la foto, rotunda. El duelo se estremece en su mirada ¿homenaje o sacrilegio?. Inés parece andar en otras cosas, así como la luz parece andar únicamente en su melena roja, el resto no más que un simulacro, el eco de esa luz que se pasea por los cabellos de Inés. La playa huele a Delial factor 6, toma fotos de unas niñas bañándose. El tiempo, ese corredor de fondo, parece lento algunas veces, sobre todo ahora que espera a la caída del sol, para ceñirle el negativo, para presentarle sus besos a Inés. Besar de nuevo es parte de su terapia, no sabe si le apetece o no, pero ya tarda. Con lo que no contaba era con encontrarse a Tono sin más remedio que las correspondientes presentaciones. Al contrario de lo esperado se mostró amable e insistió en invitarlos a un café. Con lo que no contaba era con que tuviera que ser precisamente ese café.
Eros y Psique se retorcían en la bolsa colgada del hombro de Tono, Inés se entusiasmó con la idea de que conocieran a Aiol. Con lo que no contaba era con que Inés fuera abriendo tantos huecos en su vida, pero Tono estaba demasiado revelador y si en un principio le había parecido simpático ya no lograba   embaucarle.
Eros y Psique saltaban en la bolsa y parecían peces plateados tratando de escapar de la red de Tono, cuando se tranquilizaban asomaban las peludas orejas como un periscopio. Llegando al café Tono pasó la cremallera y se silenciaron dando muestras de una exquisita educación que Inés aplaudió  con unos aspavientos pero sin llegar a esa calidad de Margot.
Fácil era adivinar lo que Tono pretendía, pero él no iba a ser la cobaya con que emprender  sus alquimias de descuerdado. El truco consistía en no mirar la estatua y concentrarse en otro punto, por ejemplo las manos de Inés, pero no, eso no valía porque decir manos era como decir manos de Maragota. Tan orgullosa de sus manos en las que una vez creyó descubrir las manos de J.C.
-“Mirá, mirá la foto”
-“Manos andrajos”
-“Insolente, las manos de Dios y vos con pendejadas”
En tiempos Margot y Leo chapurreaban en argentino porque así creían  parecerse a los  personajes de J.C. y no había cosa en la vida como parecerse a los personajes de J.C.
-“Manos carámbanos”
-“Miliún sombreros podés ponerle pero no harás otra cosa que notar el parecido. Deberías estar orgulloso estas manos que te tocan son las manos de J.C.”
-“Y ¿qué hicieron tus padres?, ¿cortárselas al cadáver y conservarlas en formol?
-“En salmuera, salmuuuueeeera. Traída directamente del Mar Muer(t)o”
-“Pues es método ineficaz. Mirá la foto, manos gigante y las tuyas como mucho manos saltimbanqui”
-“Hay que ver como te negás a admitir la evidencia”


 En fin que habrá que buscar otro punto como muy bien solía hacer  la buena de Margot, siempre apoyándose en un punto en el aire(acaso apuntar al vacío es el único modo de apuntar y en vano la justicia se venda los ojos).
“El iris de Alex se empapa de nada sólo por buscar a Margot donde Margot se busca.”
Claro que todos los puntos parecen converger en el pasado que mueve la colita de contento. Y yo que sólo pretendía besar a Inés y tenderme sobre la espalda de la playa y congelar al mundo en una foto y con un punzón hacerlo añicos. Aquí estoy con el más loco de todos, creyéndome el plomo que lo mantiene en el suelo ¿a quién voy a engañar? cuando lo único que quiero es izarlo como una cometa y ver como una nube se le clava en el corazón y me lo devuelvan convertido en su hermanita, y podamos vivir para siempre Orson, ella y yo en la cima de un cucurucho.

-“Hay nubes que son de hojaldre” Margot desde el tren, asomándose el paisaje por la ventanilla, sucesivamente cantaba y hablaba, cantaba y hablaba, cantaba y hablaba, cantabayhablaaaaba, hasta que llegó un punto en el que no se sabía cuando era que cantaba y cuando que hablaba.
-“Para ti las nubes siempre son de cualquier cosa menos de nube”
-“Míralas, dan ganas de meterles la boca y sentir como se deshacen lo mismo que el hojaldre, y pequeños trozos distraídos se te  pegan a los dientes, dejándose ablandar por la saliva e imitan a los relojes de Dalí”
-“O sea que los relojes de Dalí son blandos porque estan empapados por la saliva del tiempo”
-“Encajados en sus comisuras”
Bicoulle as comisuras. Luego asomó los dientes y pareció querer arrancárselas.
-“¿Cómo arrancar el agujero del donuts?, aún así siempre han sido mías porque las inventé como Tono inventa tantas cosas mías en cada lienzo”
-“O yo en cada nuevo verso”

Tantas veces te inventé que a veces pienso que por eso dejaste de ser mía, porque no te reconocías en mis dibujos como en los de Tono, pero el jugaba con ventaja: era tu misma sangre.

4 comentarios:

C C dijo...

Gracias Vera por el recordatorio, la esencia de aquel "Palindos" queda manifiesta en este extracto en el que compartíamos pares y nones, y luego proemios para cada capítulo llegando a cierto paroxismo donde los azares cotidianos eran hallazgos meteóricos. Claro está que hoy nacería una simbiosis muy distinta, sobre todo en el tono. De aquellas parecía que nos pusiéramos la pañoleta en la frente y ¡Banzai! una locomotora de afluentes shamánicos se apoderara de la situación, en tiempos diferentes, paralelos, palindromos.

Creí que aquellos capítulos estaban comidos por la polilla pero si es cierto que todavía viven, podríamos arrimarlos en alguna esfera y esperar algún desenlace o continuidad. Como gente cultivada que exquisitamente somos, sin rechistar.

Vera Eikon dijo...

Hace algunos meses que en casa encontré la libretaarcóndelos tesoros. Pero tenía la idea de que los capítulos habían sido pasados por entero al formato word, no sé por qué sólo conservo unos cuantos en este formato. Aquello fue el experimento literario, el divertimento de unos locos en una época especialmente alegre. Y bueno, al releerlo recuerdo el modo en el que amábamos a Margot, y siento una especie de curiosidad por saber qué habría sido de Tono y Leo, y quiénes eran realmente esos dos.....Quién sabe si aun estaríamos a tiempo de llevarlos por buen cauce. Bico irmanciño

Aka dijo...

Texto curioso, sin poder apreciar del todo las dos manos que escriben, me parece percibir o descubrir a una Vera y un Rider de otros tiempos que de ahí a entonces han ido desarrollando su propio lenguaje...
gracias por compartir este pedacito de pasado, de "arqueología" literaria con el nosotros.

Un abrazo a ambos!

vera eikon dijo...

No soy de las que vuelven sobre el ayer, ni de las que piensan que cualquier tiempo pasado fue mejor. Sin embargo tampoco huyo de esa nostalgia de los escritos y fotos viejas, de las risas que te echas con compañeros de otros tiempos. Y estos textos ahora los veo desde esa perspectiva. No podría decir nada acerca de su calidad, pero sé que hay algo de lo que nosotros fuimos(por cierto, esta parte fue escrita por mí, y Dani hizo sus correcciones...), y supongo que algo de lo que todavía somos... Y todas aquellas historias nos divirtieron bastante. Gracias por leer, Aka(reconozco que como se trata de un fragmento escogido al azar es un poco difícil entrar en la dinámica de los personajes....Besos