Eres igual a ti, y desigual, lo mismo que los azules del cielo.

Juan Ramón Jiménez


miércoles, 18 de enero de 2012

OFELIA

Estudio para Madonna de Caracas (Homenaje a Ofelia) de Nelson Garrido





El cuerpo partido
en mil primaveras
La luna la corona
–mano blanca enguantada-
con su halo mortuorio

-reina
se balancea
blandamente
en su trono de agua-

Serpientes de flores la jalean
con el lamento sibilante
que se debe a los ahogados

-pero esto es
antes de que su cuerpo se hinche
y encuentren un congrio en su vientre abierto
sobre la metálica mesa de autopsias-


14 comentarios:

El Poeta Maldito dijo...

El placer de fragmentar el cuerpo.

Hermosas imágenes.

Bicos.

vera eikon dijo...

Gracias Poeta Maldito. Bicos a moreas...

El Joven llamado Cuervo dijo...

Un pequeño tajo en el costado. Los muertos que amamos deben sangrar.

vera eikon dijo...

Por eso mismo son los muertos que amamos, Darío...

Isabel Martínez Barquero dijo...

Me ahogo y me duelo con Ofelia. Siempre hermosa, no merecía la frialdad de los bisturíes sobre su cuerpo.
Me gusta mucho el inicio:
"El cuerpo partido
en mil primaveras
La luna la corona"
Imágenes que la dejan para siempre en nuestra memoria.
Un abrazo grandote, querida Vera.

El hombre de Alabama dijo...

Que pasen los CSI.

vera eikon dijo...

Parece imposible no empatizar con Ofelia, Isabel. Debe ser que lo trágico está inmantado...Un abrazo enorme para ti, Isabel

vera eikon dijo...

Muy bueno lo tuyo, Hombre de Alabama...

protervidad dijo...

Me ha encantado, el final, autopsia, Ofelia, todas la palabras como el purgatoria de los poetas que huyen.

Eleanor Smith # dijo...

El cuerpo partido
en mil primaveras

Bendecido por flores.

Un beso o 2 #

ana dijo...

Magnífico poema, Vera!!
llevas el ritmo de Ofelia, su liviandad, el flotar, el eros de la muerte poseyéndola.
Preciosa imagen

apertas flotando

Blue dijo...

Ufff...fuerte final. Muy bueno.
Bicos.

Juan Antonio dijo...

La fascinación de Ofelia es también la fascinación del agua y sus misteriosos habitantes dormidos, quién sabe, muertos tal vez.

el maquinista ciego dijo...

...su cuerpo, un cuerpo;
su halo, un halo;
la luna, una luna...

la Reina....sólo Una...

Un poema de los mejores que he leído aquí, sin duda!

Me quedé atrapada en las serpientes de flores jaleando no sé si a ella, a su vientre o al congrio, 'con el lamento sibilante que se debe a los ahogados'. Genial estrofa ésta, como genial la puñalada metálica, tan fría, que es esa mesa......

Bicos que hagan más dulce la autopsia......si es que se puede...