Eres igual a ti, y desigual, lo mismo que los azules del cielo.

Juan Ramón Jiménez


lunes, 11 de junio de 2012

ESTADOS






Contra el diámetro tembloroso de algunas miradas el prisma solar se disgrega como si se tratara de la cara bonachona de un lago. Yo lo he visto. En esa luz que rebota nadan peces y se arpegian las risas de los niños, que bajan como una marea esta calle por la que camino sin prisas. En días como hoy vivo en estado muelle, siempre a punto de precipitarme hacia algo.  Mi cuerpo es un recipiente donde el ser se desborda.  Voy salpicando el camino con pequeños charcos de mí, en los que nadan sueños, y algún que otro olvido, criatura abisal que corre a enterrarse bajo la arena.  Me pregunto si desde el cielo podría verse la figura que componen mis derrames. Quizás en la distancia podría llegar a atisbar una señal de mí. Enunciar el logaritmo irresoluble de mi existencia. O tal vez ,incluso, pueda concienciar una señal de ti en esa brisa cálida que viene del sur y que rauda dibuja mohines sobre la superficie del agua. Tu caricia es la del viento, inasible pero no por ello menos consistente. Una corriente modelando mi cuerpo, erizando la dermis de mi alma. Entonces reconozco el tránsito de la vida en mí. Y porque en días como hoy me siento como me siento y vivo en estado muelle, me quedo mirando uno de esos charcos con los que voy salpicando mi camino, y me digo que cuando miramos en el interior de un charco es como si avistáramos las entrañas del cielo. Sus grises, sus azules, las nubes juguetonas. Un corazón de luz latiendo en el agua. Porque en cada gota que cae es el cielo, y no otra cosa, el que se llueve. Y yo me lluevo. Lluevo mi propio e inalcanzable cielo, en días como hoy, mientras camino en estado muelle. Y si es mi propio e inalcanzable cielo el que se derrama, nada más lógico que encontrarte en uno de estos pequeños charcos sobre los que juguetones chapotean mis pies descalzos.

Sé que existes, aunque sólo llegue a escucharte en el silbo del bosque.

11 comentarios:

Tranquilino González dijo...

Y no sé, no te conozco, pero es como si ese estado de precipitación fuese tu esencia, chica muelle. y salpicadora. Un abrazo.

Amanecer Nocturno dijo...

Se transmite ese estado muelle a través de tus palabras, y estoy segura de que a tu alrededor esos derrames hacen en el mundo mucho más bonito :)

Un beso, Vera!

vera eikon dijo...

También yo me siento más en ese estado, Darío. Quizás porque el estado muelle a la vez que nos aproxima a los otros, también nos aproxima a nosotros mismo...Abrazo.

vera eikon dijo...

Así me gustaría, Amanecer. Y estos escritos, como salpicaduras, también intentan un poco eso, poner una nota bonita...Bicos, querida!!

Fran dijo...

Ese recipiente donde el ser se desborda es la señal de tu existencia, la caricia de luz que permite que tu estado muelle no sobrepase los límites del cielo...

bsos

Maruja dijo...

NO HAY NADA MÁS PLACENTERO PARA UN NIÑO QUE CHAPOTEAR EN LOS CHARCOS. FELIZ SEMANA. SALUDOS.

La Perfida Canalla dijo...

Muy descriptivo...

Por cierto soy Pérfida
Un saludo coleguita

El hombre de Alabama dijo...

Y decían que "llover" no se puede conjugar.

esa de afuera de mí dijo...

vera, te lo debo haber dicho ya, pero me tiene fascinada tu delicadeza y la femeneidad de tus textos-poemas.

esto: Mi cuerpo es un recipiente donde el ser se desborda.
es bello e intenso.

un beso grande

L

joaquin dijo...

me encanta el cuerpo y el poder de evocación de tus textos

besos

Axis dijo...

Estado muelle.

Me dejaste muda, con ese nudo en la garganta, pero no de angustia, si no de una gran emoción.

Este va derecho al libro eh?

Te quiero.