Eres igual a ti, y desigual, lo mismo que los azules del cielo.

Juan Ramón Jiménez


viernes, 27 de julio de 2012

BÚSQUEDAS




Para los que vinieron antes por aquí, efectivamente rehice la entrada. Alguien me apuntó algo, y creo que así queda mejor...Con lo que se confirma que nunca hemos de desoír al otro...




Diez dedos amputados
como gusanos blanquecinos
y gordos
sobre mesa de noche
Diez dedos inútiles
incapaces de vibrar
la cuerda de la palabra




Sé de una voz que es crisálida
pero de ella
no auguro más que el eco
y el resto es mudez,
el árbol del ser
sólo alcanza a farfullar
sombras,
oscuridad diezmada
¿En qué lugar de mí
habita la luz,
y el color?
Me ausculto el pecho buscando una hebra
con la que urdir vientos
precipitar la tempestad del canto







 
Desmigar llanto
y alimentar con él
al ave que me dormita





14 comentarios:

Darío dijo...

No llega la sangre a los dedos, no hierve, y sin embargo, lo disimulan con delicadeza...

Sinuhe, el que es... dijo...

Me gusta el "realismo metafórico" de Kush y me reconozco en ese interrogante, pero en los tres últimos versos, pequeña Vera... soy puro regocijo.

Hago reverencia y beso la mano de quien escribe tanta belleza.

P.D.: Volví a leerlo varias veces y cada vez me gusta más, de principio a fin. Besos.-

(* dijo...

Me has hecho recordar unos versos de Emily Dickinson que dicen:

"No me dejes sediento con este vino en mis labios, / ni mendigar con dominios en mis bolsillos."

A veces, las palabras nos dejan un poco así. Y no tanto las palabras, sino la voz, que se adormece como el ave, pero está. Desmigar, que podría parecernos lo contrario a urdir (porque la urdimbre trenza y desmigar, deshace), no deja de parecerme un buen comienzo. Otros lo llaman deconstrucción. Pero dónde va a parar, es mucho más hermoso desmigar. Así que desmiga llanto, risa, pasos... porque mientras lo haces, yo empiezo a escuchar ese arpegio de batir de alas.
Un abrazo.

Vera Eikon dijo...

Delicadeza.....esa palabra, Darío, precisamente esa...

Vera Eikon dijo...

La pequeña Vera se regocija del regocijo del querido Sinuhe. Porque el regocijo es algo que se propaga, como una corriente simpática, y a la vez atrae, porque el regocijo está imantado. Por supuesto mi mano se siente agraciada por ese beso, y también se regocija(¿ves, ves cómo es contagioso??)
Me alegras todavía más en esta tarde de viernes. Bicos!!

Axis dijo...

El arrullo que lo despierte, suavemente, amistosamente...
Tanto alimento deshenebrándose hasta hallar esa hebra, que será.

Ayer mi profesora de inglés me contaba que de adolescente tenía un poster con una imagen llena de azul y mar y en un rincón, una mujer encogida de piernas y una frase que ella nunca olvidó:

"dejadme, ya habrá un viento fuerte que me llevará a mi sitio"

bicazos mi querida amiga,
es tan bello, y siempre anida en mí, lo sabés :)

Laura García del Castaño dijo...

El poema central está hilvanado delicada y bellamente, una tempestad sutil, aquí mismo habita la luz y el color...

Vera Eikon dijo...

La verdad, querida Alba, que llevo toda la semana con la palabra urdimbre en mi cabeza. Como si la misma palabra fuese tejiendo una malla que me atrapa. Y he ahí que acude la palabra desmigarse, porque precisamente la urdimble parte de un sencillo hilo. Y tantas veces ansiamos palabras primordiales, aquellas en las que se desnude lo dicho, en la que el latido no se disfraza y sea anunciación de vida. Gracias por estar, querida. Mil besos!

El hombre de Alabama dijo...

Ahora me resulta interesante intentar adivinar los cambios. Un juego tonto que se pierde de antemano.

Sarco Lange dijo...

Diez manos amputadas en su mínimo dedo. O diez dedos. O ninguno porque es manco.
Vamos a buscar vientos entre la maleza. Es justo. Nos lo merecemos.

Bs.

Carmela dijo...

Crisálida que late en el interior y que inevitablemente saldrá al mundo desplegando sus alas y elevándose muy alto.
Un beso, Vera

c c Rider dijo...

en poemas como el presente te imagino arremolinada entre un ciclón de palabras

pd. no hay mejor regalo, efectivamente en oir al otro, sin descanso

Lila dijo...

ME ENCANTA, me flipa ese poema

María dijo...

"Me ausculto el pecho buscando una hebra
con la que urdir vientos
precipitar la tempestad del canto"

Siempre nos regalas hebras con la tempestad de tu canto.
Un beso,