Eres igual a ti, y desigual, lo mismo que los azules del cielo.

Juan Ramón Jiménez


lunes, 3 de diciembre de 2012

MATERIA VIVA






Como el corazón de madera
del árbol,
hoy estatua,
el poema palpita.
Mutilado en mueble
duele el viento
a sus ramas amputadas.
El tronco respira
rezuma
muda de color la piel.
Ya fue escrito el poema
y no para de crecer.
Muta
el grito tallado
en carne viva.

22 comentarios:

Sinuhe, el que es... dijo...

Qué lindo encontrarte hoy, y volver a sonreir...

El poema palpita, claro. Primero en vos, y luego en nosotros, como haciendo ecos.

Gracias!!

(* dijo...

Yo de pequeña les ponía tiritas a los árboles que supuraban resina. Aquello me parecía una herida que merecía la pena curar. Tú también lo haces, escribiendo. El poema termina en carne viva pero lo has llamado materia viva. Regeneras lo que escribes, Vera, eres una experta en mutar pieles dolidas en versos curanderos.
Un abrazo, querida.

Ío dijo...

Que bello, Vera, sentirlo así, tal y como lo escribes.
Hoy me dejo decírtelo.
Abrazos, bonita.

Ío

Vera Eikon dijo...

Me doy por más que satisfecha con eso, Sinuhe. Con darle cuerda a esa sonrisa como pájaro dormido al arribo del alba...Bico, querido. Feliz semana

Zángano republicano dijo...

es mejor que mute a que arda

buen poema

María Sotomayor dijo...

El dolor del violín, antes de ser violín...

Beso grande Vera :)

Vera Eikon dijo...

Siempre me conmueven tus historias de árboles, Alba. No es extraño que tus poemas suenen a maderas y pisar de hojas en el bosque. El otro día vi un programa sobre oficios olvidados que se estaban recuperando, y hablaban de la recolección de resina. Precisamente hablaban de cuando el árbol llora. Es curioso que las lágrimas del árbol sirvan para pegar, y pensar en ti, a tu vez, poniéndoles tiritas en sus heridas. Los hombres ahondando en las heridas para cosechar la preciada resina, y la niña tratando de curar.Hace falta la delicadeza de la infancia para un gesto como ese. Y es un placer encontrar a alguien como tú, en la que uno siente a cada momento que esa delicadeza percibe. Besos

Amanecer Nocturno dijo...

Mutaciones de poemas entre gritos.
Es cruel-bonito. Me gusta mucho, Vera.

Un abrazo.

PD: Veo que últimamente te ha dado por escribir poemas más breves y te confieso que en los espacios cortos eres igual de buena que en los largos, y siempre he considerado los cortos mucho más inalcanzables.

Vera Eikon dijo...

Gracias por decir, Ío. Un abrazo

Darío dijo...

Un corazón latente, un flujo constante, que trasciende la materia más tosca. Un abrazo.

(* dijo...

La resina también sirve, por ejemplo, para embadurnar con ella las cerdas del arco para que las cuerdas de mi violonchelo suenen. Al final, todas las historias de árboles son circulares. :)

Axis dijo...

Un corazón de buena madera,
el tuyo.


Biquiños ♥

te extraño!

para vos:

http://youtu.be/3NNIoMLOlZQ

Vera Eikon dijo...

Y si arde, que sea brasas en el corazón del que lee, Zángano Republicano. Un abrazo

Vera Eikon dijo...

Me dejas pensando, María. Ha de ser la nota del violín que perdura...Beso

Vera Eikon dijo...

Tengo la misma percepción que tú con respecto a los cortos, Esther. Siempre me maravilla la gente capaz de sintetizar, de hacer del poema una caída de hoja(eternidad conjugada en el lapso de una pulsación). Y yo que tengo mentalidad narrativa, tengo que controlarme para no prolongar (a veces innecesariamente). Personalmente, me cuesta no caer en la verborragia, así que me agrada doblemente lo que dices. Y sí, esto tiene como doble filo...Beso querida..

Vera Eikon dijo...

Sigue irrigando, del modo que sucede con algunos amores sin esperanza...Abrazo, Darío..

Vera Eikon dijo...

Con mayor razón el chelo suena a madera, Alba...Tú sigues día a día abrazando árboles...

Vera Eikon dijo...

En ese caso llueve cariño, y mi corazón se expande...Veré el video en casa, querida. Hablamos!! Besos(un puente entero..)

Leo Mercado dijo...

El poema es un pájaro, es un vuelo, es viento. Y acaso todo eso, de alguna extraña manera, pueblan este tu árbol.

Noctiluca dijo...

en todos los árboles late un poema, sí, de savia y cielo, de lluvia y luz. precioso.

David Mariné dijo...

que sea feretro,
que arda,
que surja de las cenizas
en nuevo árbol.

gran poema Vera, de los que piden ser leídos calmos y en silencio. de los que ruegan su momento.
bicos.

silvia zappia dijo...

no para, tampoco el grito. árbol y grito son quienes laten el poema

abrazos, vera*