Eres igual a ti, y desigual, lo mismo que los azules del cielo.

Juan Ramón Jiménez


martes, 15 de enero de 2013

EN MAÑANAS COMO ESTA






Amarte
tiene un poco de esa tristeza regazo
de las canciones de Edith Piaf,
es el hambre de un pajarillo desnudo
picoteando las migajas de su propia indigencia.

En mañanas como esta
un velo de fantasmales nubes
cubre el rostro del sol,
más que una novia
semeja una viuda vestida de blanco,
o una difunta.

-tú,
la complexión de tu nervio-

Un gato negro se pasea
entre poemas de Chantal Maillard.
El pajarillo hambriento ha venido
y atravesando el espectral velo
ya mira directamente al sol.
El gato negro
levanta la pata para tratar de atraparlo,
pero vencido,
pronto regresa a su indolencia de esfinge.

-rozar
y que la música que todo nervio calla
sea-

El pajarillo lleva los ojos untados de luz,
el hambre saborea su ceguera.

-tu nervio
unívoco al mío-

Un verso como un insecto alado
zumbando entre las hojas del libro.
El gato negro yergue su cabeza
y de un salto se cuelga de sus alas,
juntos revolotean hasta la página siguiente.

El pajarillo hambriento vuelve a mi.
No, no se puede mirar al sol sin esperar cicatrices.
No, ni tampoco escuchar a Edith Piaf.

22 comentarios:

Elisabeth Candina Laka dijo...

Si tú me das un beso,
yo te escribo una canción.
Si tú me abandonas,
yo te escribo dos
canciones de amor.

un saludo : )

J.Gomis López dijo...

En mañanas como esta uno redescubre la grandeza de un poema a través de la cicatriz de un sol, de un gato negro y de una canción de Edith Piaf... y merece la pena la cicatriz y la herida por poesía como esta.

Aka dijo...

Habrá valido la pena la ceguera si antes se ha descubierto la intensidad del sol, que las cicatrices sean por ello y no por un garrapazo de gato antes de que descubramos el velo que nos oculta el corazón del sol. Precioso poema, precioso desenlace
un abrazo Vera

Darío dijo...

Sin dudas, amar, como vivir está atravesado por esa línea de tristeza, tan Piaf.

Vera Eikon dijo...

Gracias, Elisabeth. Un abrazo

Vera Eikon dijo...

Hay cicatrices que sí que la merecen, J. Gomis...A mí me gusta llevarme el sol puesto en los ojos después de haberlo estado mirando un ratito. No sé, creo que cada vez que esto ocurre me siento niña...Besos

Vera Eikon dijo...

Yo creo que siempre lo vale, independientemente de las consecuencias, Aka. En cuanto al amor siempre me vienen a la cabeza los siguientes versos de Carver:

¿Y conseguiste lo que

querías en esta vida?

Lo conseguí.

¿Y qué querías?

Considerarme amado, sentirme

amado sobre la tierra.

Podríamos cambiar la palabra amado por la palabra amante(el que ama), pero obviamente sólo el que ama puede sentirse amado, sino el amor del otro jamás podrá atravesar la dermis y llegarnos....Gracias, Aka. Besos(ya te los envío fríos hoy, con un poco de suerte allí tomarán forma de nieve...)

Vera Eikon dijo...

Sin dudas, Darío, precisamente por eso sus canciones....

Isabel Martínez Barquero dijo...

Leo y suspiro al compás de la voz inconfundible de Edith Piaf. Con esa canción de fondo, tus versos se deslizan como un paseo por ciudades añoradas.
Lleno de símbolos, el poema se cobija a la sombra de Chantal Maillard. El gato y el pájaro se miran y, al final, conviven en la armonía de las letras.
Muy bonito.
Un abrazo.

Vera Eikon dijo...

Es que escuchar a la Piaf es como ir caminando, bajo un cielo plomizo, por calles empedradas, soñando con los puentes de París...Al final la armonía, no podría ser de otro modo...Abrazo grande, Isabel..

(* dijo...

Vengo de leer a Darío y sus maravillosos "no se puede...". Ahora, aquí, encuentro los tuyos al final de este poema. Esos dos últimos versos, así:

"No, no se puede mirar al sol sin esperar cicatrices.
No, ni tampoco escuchar a Edith Piaf."

son un poema en sí. Me los voy a copiar en un papelito para pegarlos en el cristal de mi ventana.

Un beso, linda.

Garriga dijo...

Sólo se me ocurre cortar y pegar esto, querida Vera, espero que te guste:

Los gatos que miran a los pájaros
tienen ojos que piensan
los pájaros que miran a los gatos
tienen ojos que dudan
los míos se cierran
para meditar sobre los milagros.

Francis Picabia

Incitatus dijo...

La tristeza a veces se materializa, otras, se escucha. Algún pajarillo ha llorado con una voz dolente, pero profunda.

Un saludo y un abrazo.

Vera Eikon dijo...

Me voy a convertir viento, para ir hasta tu ventana y leer los papelitos pegados a tu ventana. Pero no temas, no soplaré tan fuerte como para despegarlos. Besos, maravillosa Alba...

Vera Eikon dijo...

Gracias por estos versos, Garriga. Me encantan! Beso

Vera Eikon dijo...

Bonito eso que dices, Incitatus. Un abrazo..

Leo Mercado dijo...

No sé qué decir... He leído las múltiples formas del poema; esa mutación indolente que hace al pájaro gato y al gato sol, haciendo dolente el todo.
Quiero decir: aquí hay un susurro tenue como manos de mujer: una delicadeza.

Juan Antonio dijo...

...

Vera Eikon dijo...

Siempre son reveladoras tus lecturas, Leo. Tengo muy en cuenta todo lo que me dices....Y ese "susurro tenue como manos de mujer", eso es algo hermoso. Beso

Vera Eikon dijo...

...a moreas

David Mariné dijo...

y aquí te dejo mi último comentario, que claramente dice sí.
bicos y abrazos Vera.

https://www.youtube.com/watch?v=X22k-8KNrZ4

Mariela Laudecina dijo...

Bellísimo Vera. Me dieron ganas de escuchar a E. Piaf.

abrazos.