Eres igual a ti, y desigual, lo mismo que los azules del cielo.

Juan Ramón Jiménez


jueves, 10 de enero de 2013

SACRIFICIOS






Decapitó la flor
tras hacer esto
victorioso
sostuvo contra la luz que lo jaleaba
la cabeza de revueltos pétalos
pero vino el viento
que de un soplido le arrebató su trofeo
uno a uno
los pétalos fueron reagrupándose
sobre el regazo maternal de la hierba
quedó un único ejemplar
rosa
todavía resplandeciente
tembló entre su pulgar y su índice
he ahí que al contemplarlo
el verdugo tuvo un primer atisbo de humanidad
y lo dejó caer en aquel lugar
en el que juntos habían sido flor
después dándole la espalda a la luz
se sentó a escribir un poema


15 comentarios:

esa de afuera de mí dijo...

las leyendas de los poetas que no saben amar...

suave y terrible.

besos!

Aka dijo...

Vaciar un corazón para llenar su propio corazón. A veces parece necesario matar para que la tinta fluya mejor... trágico. Demasiada luz la de la flor, demasiada luz para sus letras.

Besos

Vera Eikon dijo...

Como diríamos en Galicia, Lila, "habelos haylos"..Me gustó tu perspectiva. Besitos

Vera Eikon dijo...

Sí, Aka, somos como un poco vampíricos, vamos tomando pero tampoco somos conscientes de la contrapartida en aquello que es tomado. Hay desgarro y herida en lo que se escribe, y no siempre es un desgarro propio, sino común. La poesía nos es necesaria, pero antes la poesía necesitó de la herida...Un abrazo que abrigue..

Isabel Martínez Barquero dijo...

Este poema refleja la necesidad de desentrañar la belleza, de conocerla de manera exhaustiva, aunque para ello se atente contra la misma en ocasiones.
Todos somos ese decapitador de flores en ocasiones cuando lo que deberíamos sería sentarnos a contemplarlas, pero no podemos, nos hierve la sangre y queremos desentrañar el misterio.
Bueno y reflexivo, Vera.
Un beso.

Blue dijo...

El poema reconstruye lo que el hacha destruye...o algo así. No lo sé.
Bicos, Vera.

María dijo...

Tras la violencia la reconciliación, pero que poética manera de decirlo... Hermoso

David Mariné dijo...

prefiero un verdugo poeta más que con un poeta verdugo.
un abrazo y bicos.

Noctiluca dijo...

te felicito por estas líneas, con toda la verdad que puedo reunir. un abrazo con algo de esa humanidad

S. dijo...

Me parece que para hacer un poema debemos sí o sí decapitar algo o a alguien. Es la injusticia de parir versos. Lo contrario es para los que escriben sobre la vida pero lo hacen desde una lápida que no los reconoce.

Un beso.

Darío dijo...

Pobres los verdugos, qué gris destino. Si tan sólo pudiesen escribir poemas con la sangre derramada...

Leo Mercado dijo...

Me encanta el poema, Vera, sobre todo por las construcciones de las que siempre te hablo.
Ahora, en términos estructurales, creo que le vendrían muy bien (sobre todo para dosificar ciertas fuerzas que posee) algunas pausas (saltos entre versos).
Besos.

Amanecer Nocturno dijo...

Hoy leí que Frida Kahlo dibujaba flores para que así no se murieran. Qué razón tenía, con verdugos como éste. Pero bueno, al final su alma se hizo poema y tuvo que recapacitar.

Un abrazo.

Incitatus dijo...

... el poema empezaba con un sollozo.
Dicen que el poema, lleno de pétalos y lágrimas, nunca terminó de escribirse.

Saludos.

J.Gomis López dijo...

Un poema redondo y lleno de la esperanza entera de la poesía. Genial. Un placer dejarse empapar con estos versos...