Eres igual a ti, y desigual, lo mismo que los azules del cielo.

Juan Ramón Jiménez


lunes, 4 de febrero de 2013

MIEDO






La infancia,
ese lugar hecho de alas.

El miedo vertebra al adulto
y sustituye el plumaje.
El pájaro cerrado 
reduce su vuelo a un temblor larval.

Hasta la hoja
sabe el éxtasis en su caída,
la mordida del viento,
el acontecer del gesto.

Tanto hombre
de espaldas al vértigo.
Tanto rostro
al que jamás confortó la lluvia.

La belleza y el espanto
asumen líquida materia.
Un simple matiz de luz
dirime la lágrima.

Cuando el miedo ramifica
flores de ceniza
se abren
antes del fuego.

31 comentarios:

J.Gomis López dijo...

Creo que has encontrado en estos versos la esencia del miedo. Su naturaleza es veloz y a veces poderosa.

Abrazo.

María dijo...

"Hasta la hoja
sabe el éxtasis en su caída,
la mordida del viento,
el acontecer del gesto."

Es delicioso leerte Vera y me alegra saber que sigues aquí.

El miedo, esa caída...tú si sabes encontrar la palabra y el gesto que está detrás de la caída.

Un beso

Vera Eikon dijo...

Y a todos trata de imponerse, J. Gomis.Gracias por tus palabras, y un abrazo!

Leo Mercado dijo...

Un instante (infinito) duró el miedo de no volver a leer tus textos.
No digo más, por pánico, por excusa, por empalabramiento ante tan hermoso poema.
Besos.

Vera Eikon dijo...

No era un adiós definitivo, pero tampoco pensaba subir nada hoy. Creo que de repente, este poema con el que no me había animado durante días, estalló....Siempre me animan tus comentarios, María. Beso.

Caroline Blacksmith Bay dijo...

Esa insensibilidad de la caterva a lo que le rodea procede del miedo.
Maravilloso poema.
Un placer Vera haber venido a visitar tu rincón, tu Kibutz

Vera Eikon dijo...

Oh! Gracias, Leo. En realidad, tras dos años de blog, creo que llevaba un tiempo un tanto condicionada al escribir. Quizás porque mi naturaleza tiende a la precipitación. Sobre todo con las cosas que amo. Así que comencé a darme cuenta de que la mayoría de las cosas que subía necesitaban algo más de tiempo y trabajo. Un poco de disciplina es lo que necesito. Escribir y escribir, y subir cuando sienta que....Pero bueno, me encanta escucharte. Y me encanta ese empalabramiento...Besos.

Vera Eikon dijo...

Claro que sí, Caroline. El miedo como doctrina. Ya al niño en vez de enseñarle, se le amedrenta. Escogemos el camino fácil, aquél que no deja opciones...Un placer recibirte Caroline...

Juan Antonio dijo...

Siempre esos hallazgos felices. Como esas flores de ceniza, como la belleza y el espanto clavados en la rueda de la fortuna.

Cómo me gusta.

María Sotomayor dijo...

Leí miedo y después infancia, siento la delicadeza del dolor y lo haces bello.

Abrazo grande Vera,

M.

(* dijo...

AY, Vera, AY...
Quiero decir... esto:

"Tanto hombre
de espaldas al vértigo.
Tanto rostro
al que jamás confortó la lluvia"

David Mariné dijo...

lo leí hoy tarde en el trabajo y lo encontré una maravilla. ahora lo leo de noche, en casa, y lo encuentro una deliciosa maravilla.
en cuanto a lo de reposar para publicar...no me jodas Vera¡¡¡.
bicos y abrazo gordo.

Jorge J. Molina dijo...

Celebro llegar hasta aquí.Ha sido un feliz hallazgo.Todavía me queda mucho blog por delante.Voy a hacer café y ponerme las gafas.Un gran poema con conceptos muy difíciles de alcanzar.Muy bueno,la penúltima estrofa,belleza y espanto,escala muy alto.Mucho.Un abrazo.

Garriga dijo...

es un muy buen poema del miedo
de como
opera en nuestras cabezas
pero no hay nadie que no tenga miedo
solo que hay que aprender a vivir
con ello
cultivar la flor
para que no se ponga
cenicienta

Vera Eikon dijo...

Es la sangre la que encuentra. Sólo hay que dejar que fluya, Juan Antonio. Bicos(a moreas..)

Vera Eikon dijo...

Gracias, María. Me gusta que lo sientas de ese modo. Abrazo y beso..

Vera Eikon dijo...

Ay, querida, qué te habré de decir yo a ti...No, no, mejor te escucho....Te abrazo!

Vera Eikon dijo...

Pues a mí me maravilla que lo encuentres maravilloso...Y en cuanto a lo otro, cómo somos ¿no?...Siempre zozobrando....Bicos e apertiñas!

Vera Eikon dijo...

Gracias por tus palabras Jorge. Me alegra que hayas caído aquí. Un abrazo.

Vera Eikon dijo...

Y si la flor se hace cenizas, al menos que antes haya ardido. Y el miedo, sí, forma parte de nosotros, pero que no conforme nuestra vida...Beso

esa de afuera de mí dijo...

vera!
me desintegraste con esto:

Tanto hombre
de espaldas al vértigo.
Tanto rostro
al que jamás confortó la lluvia.

ufffff! ay!


abrazos y besos

Vera Eikon dijo...

Recojo tus pedacitos en un abrazo, Lila...Besos!!

Anónimo dijo...

Hermoso. Abrazo desde el exilio. Darío

Vera Eikon dijo...

Abrazo, neno...

S. dijo...

¿Dijiste Temblor Larval?
¿Has dicho eso?!!!

Vera Eikon dijo...

Sí, sí!!!...S...Abrazo!

P. dijo...

Decía Ángel González:

"Hay que ser muy valiente
para vivir con miedo"

Pero a la vez pienso, que sólo las personas con miedos pueden disfrutar de la determinación de enfrentarlos. Creo que eso nos hace fuertes.

Gran poema, como siempre por aquí.

Vera Eikon dijo...

El miedo debe ser consustancial a vivir. La valentía es algo que aprendemos. Un bailarle cara a cara al miedo, y aun así atestiguar la vida....Gracias P. Un abrazo

Andrés Vara dijo...

Qué bien recalar aquí de nuevo para escuchar esos rumores, la lluvia que conforta, el fuego que se abre. Qué bien, Eikon. El miedo es un compañero a quien hay que aprender a tratar.

Vera Eikon dijo...

Gracias Andrés. Es bueno reencontrarse. Un abrazo!

FRANCISCO PINZÓN BEDOYA dijo...

Miedo de que sea
de que esté
de que polinice o no la próxima flor

Hermoso poema a un sentir a quien no poemamos... por miedo