Eres igual a ti, y desigual, lo mismo que los azules del cielo.

Juan Ramón Jiménez


viernes, 30 de agosto de 2013

EL AGUA AHOGA PERO MÁS AHOGA LA SED...



Hoy no escribo poemas

me recluyo en mis cloacas, camino
con mi inmundicia subiendo desde las rodillas, en simpáticas olas,
hasta el sexo
- tu inmundicia también-
erijo un altar a mi condición de mujer que arrastra el vientre
con lo recaudado por la leprosa que para mí postula,

llevo el sexo apretado como a planta carnívora.

paseo por los suburbios al pulso de la mano que niega el pan,
dentro de mi oído un pájaro silba una elegía,
moscas anidando el párpado anticipan el cuerpo corrupto y ciego que seré,

doy cuerda al reloj de mi tiempo prestado.

amo la caligrafía torpe de mi padre
más que a mi padre,
mientras duermo
el brazo de mi hombre blande la espada que me asesina,
bajo mi jardín tengo enterrado el último hueso de un amor
con el que mis dientes se entretienen las tardes de hambruna.

Nos enseñaron a no ahogarnos en el agua,
mas nadie nos enseñó a no ahogarnos en la sed.

20 comentarios:

Sandra Garrido dijo...

Todo es poesía, además de la que me llena, pero esto:

bajo mi jardín tengo enterrado el último hueso de un amor

con el que mis dientes se entretienen las tardes de hambruna.



Nos enseñaron a no ahogarnos en el agua,
mas nadie nos enseñó a no ahogarnos en la sed.


maravilla :-) besazo

Jesús Galbraith dijo...

Pues sí. Nada más que añadir.

miss desastres dijo...

brutal Vera, me encanta

Sarco Lange dijo...

A la puta madre Vera!

Blue dijo...

Pues coincido con Sandra: los cuatro últimos versos me encantaron, tuve que leerlos una y otra vez, y muy especialmente "bajo mi jardín tengo enterrado el último hueso de un amor". Veo ahí una novela entera.

Bicos, Vera.

FRANCISCO PINZÓN BEDOYA dijo...

Siempre es un gusto volver por tus huellas y... beber de tu sed

Un abrazo

alba dijo...

no sé si es pesimismo, certeza o tozudez, pero creo firmemente que nunca aprenderemos a no ahogarnos en la sed.
te imagino escribiendo este poema en un vendaval de ardor.
besazos, linda.

Leo Mercado dijo...

OOOOOOOOOHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH

Uno de los mejores poemas que he leído en mi vida, Hermidalonga.
Así de simple.

Darío dijo...

Suena a poema caníbal, y ningún caníbal se ahoga en la sed. Sólo nosotros, los buenos señores...
Poemazo, Vera. Un abrazo.

Vera Eikon dijo...

Estoy un poco obsesionada con el "hueso", últimamente Sandra. Canina o más bien, lobuna...Bico linda!

Vera Eikon dijo...

Sí, Jesús. Abrazo.

Vera Eikon dijo...

Gracias miss...tengo problemillas cada vez que entro a tu blog desde el trabajo, y en casa tengo averiada internet, a ver si la arreglo de una vez y puedo leerte...bicos

Vera Eikon dijo...

Sarco!

Vera Eikon dijo...

Pues será cosa de darle vueltas, Blue. Porque esta es para mí una imagen recurrente, quizás me esté pidiendo algo más....Mañá Feira Franca, quizáis esta vez...

Vera Eikon dijo...

Gracias Francisco por estar. Un abrazo!!

Vera Eikon dijo...

Aunque a veces el poema es el madero que nos sostiene, ruliña. Y sí, ardor, e ir deshojando poemas de Nikola Madzirov junto a un pajarito del Levante....Bico, rula, ou paporrubio, ou anduriña...o que lle preste ao vento..

Vera Eikon dijo...

Qué locura Mercado, en la versión más humana de sí mismo...Que me va a hacer sonrojar!!!

Vera Eikon dijo...

Se me ocurre, Darío, que escribir poemas(o algo que pretenda serlo) tiene algo de canibalismo. Como un ir mordiéndose a una misma, cada poro, cada ramita, cada espasmo. Hasta que sólo le quede a una la boca, pero no ese lugar hecho de mucosa, lengua, dientes y labio, sino sólo ese agujerito, la redondez, el hueco de la sonrisa y el habla, el espacio preciso para amarnos...El caso es que la idea del título me estuvo acuciando toda la semana, y al final tuve que hallarle un lugar para que me dejara en paz....Abrazo.

Maria Germaná Matta dijo...

Hermoso poema Vera. Me recreo en las imágenes trasmiten dolor y belleza.
También me pregunto por qué nadie nos enseño a no ahogarnos en la sed.
Un abrazo

Blue dijo...

Vera, al final te robé los dos versos sin permiso. Es que ese hueso...
;-)

Bicos.