Eres igual a ti, y desigual, lo mismo que los azules del cielo.

Juan Ramón Jiménez


lunes, 16 de septiembre de 2013

POESÍA

Si no podemos conservarla
para qué desprender la flor de su tallo

Allí donde la hoja cae del árbol
el gesto de extender
unas manos

21 comentarios:

María Sotomayor dijo...

La desesperación de recoger todas las hojas...

Beso Vera.

Maria Germaná Matta dijo...

Acojo cada hoja del árbol con ternura.
Un beso Vera

Lila Biscia dijo...

porque somos fatales, vera ;)

abrazos

Darío dijo...

Poesía, hojas, manos, puentes... Un abrazo, Vera.

fiorella dijo...

Para qué? mejor dejar la flor en su sitio.Un beso

Leo Mercado dijo...

Hay que continuarse, permanecer, en lo que sea...

Sarco Lange dijo...

Ya no basta con decir basta.

alba dijo...

vengo, leo y te sonrío. los porqués ya los sabes. :)

petons, preciosa, pequeña vagalume.

Carmela dijo...

Una manos que debieran sostener y acariciar...
hermoso como siempre, Vera

Vera Eikon dijo...

Absolutamente, María. Beso.

Vera Eikon dijo...

Inevitable esa ternura, María. Y así se siente...Bico.

Vera Eikon dijo...

Y tanto, Lila...Abrazo.

Vera Eikon dijo...

A menudo intercambiables, como piecitas con las que armar un corazón....Abrazo, Darío.

Vera Eikon dijo...

Hagámoslo Fio...Un beso!

Vera Eikon dijo...

Como una brisa, Mercado...

Vera Eikon dijo...

¿qué hacemos entonces, Sarco??

Vera Eikon dijo...

Lo sé, miña rula. De hecho estuve a punto de dedicártelo, pero bueno, sé que no es necesario, que tú ya sabes... Y bueno, ese vagalume, que es de mis palabras favoritas, prendió una luz en mi corazón al agitar de sus alas. Bicos, miña ledicia..

Vera Eikon dijo...

El fin de todas las manos...Gracias, Carmela..

alba dijo...

ay...

Vera Eikon dijo...

justo te andaba pensando...ay...

juan bello dijo...

Recogemos el fruto con las manos abiertas, pero el fruto también se pudre.

Me ha gustado. Mucho.