Eres igual a ti, y desigual, lo mismo que los azules del cielo.

Juan Ramón Jiménez


miércoles, 30 de octubre de 2013

CICATRICES



Mi hombre quiere a una mujer mayor
a una mujer que podría ser su madre
La mujer mayor no es bella de cuerpo
es bella de voluntad
La despidieron de su trabajo
cuida de su padre inválido
luce con orgullo el estigma
de esa hija que tuvo con un hombre casado
La mujer mayor le mostró la cicatriz
de donde estaba su pecho
con la falta de pudor de alguien
que ya no se reconoce mujer
El corazón de mi hombre se enlutó
a su gesto resignado
como si la mujer hubiese dejado su cuerpo
descansando bajo la tumba
cuando llegó a casa me dijo:
tenemos que comprarle uno de esos sujetadores
que simulan el pecho
Mi hombre también dice que mis pechos
huelen a nubes
en su bolso lleva mi libro de Wislawa Szymborska
lo abro y aspiro su olor con avidez
sumergirse en los pechos de una mujer
debe ser como sumergirse entre las páginas
de un libro de poemas
sumergirse en los pechos de la mujer mayor
debe ser como llegar hasta las raíces de un poema brutal
junto al silencio que corre parejo a cada palabra
Hace unos días fue hasta donde trabaja mi hombre
a pagar la parte que le corresponde de la lotería
Mi hombre le dijo que no tenía que pagar nada
que les había tocado el reintegro
ella se rió y le preguntó cómo era posible
que les tocara el reintegro en cada sorteo
Me la imagino diciendo esto con su voz ronca
de ex fumadora
la misma que escuché una vez que hablamos por teléfono
la voz de alguien que no baja la cabeza
en la derrota
y quiero más a mi hombre
por querer a la mujer mayor
porque sin saberlo su amor la restituye
a su cuerpo de mujer

12 comentarios:

alba dijo...

¡¡¡uuuuuuuuuuuffffffffff...!!!

(quiero decir: este poema en un libro, detrás, justo detrás, llevaría una página en blanco. ya sabes para qué)

el maquinista ciego dijo...

Sin palabras, Vera.
Inevitable querer más a un hombre capaz de acariciar cicatrices de esa manera y restituir cuerpos y dignidades.
Yo también quiero más a tu hombre al saber esto, jajaja ;))

Bicos, linda.

Darío dijo...

Hay dos o tres cosas que me provoca este mamotreto divino. Una especie de transcurrir ensoñado, un sopor, una ternura entre infantil y anciana. Supongo que tiene que ver con la sensación de que es uno de esos textos que merece ser parte de la tradición oral, injustamente olvidada.
Pero inmediatamente me dispara conexiones. Por ejemplo el poema de Baudelaire "Los ojos de los pobres" o la película de Leclerc "El significado del amor".
Tiene que ver con el "gesto", ese movimiento que parece tan nimio, y sin embargo, nos empuja al amor. También el desamor, claro.
No digo que el amor esté atado al gesto. Digo que el gesto, la actitud hacia el prójimo puede ser un disparador rotundo de lo que está adentro nuestro y no atinamos a decirlo.
Ahora tengo la sensación de que el amor puede ser un perro dormido, o algo que, latente, espera la mano que lo desanude. El gesto.
Un abrazo. Querida.

alba dijo...

¡ya está bien, por favor! ¡vera! ¡darío! ¿queréis acabar conmigo?

Maruja dijo...

Muy bueno vera

Sarco Lange dijo...

Cuando se muera la mujer mayor tu hombre volverá a respirar. Sin hombre.

Leo Mercado dijo...

sumergirse en los pechos de una mujer
[ES] como sumergirse entre las páginas
de un libro de poemas

Y no digo nada más respecto a esta obra de arte.

Sandra Garrido dijo...

Ayyyyss Vera, eso es como cuando se ama más allá de la piel?

besos guapisima

Carmela dijo...

Tremendamente hermoso, lo escrito, tu hombre, la mujer mayor y sumergirse entre pechos y poemas. Poco más puedo decir.
Un beso, Vera

María Sotomayor dijo...

Te leo y pienso en mi abuela cuando decía, que el hombre era el reflejo de sus mayores.

Precioso Vera.

elisa lichazul dijo...

este poema cala hondo
felicitaciones
abrazos

José María Martínez dijo...

qué buen poema, nombrando además a la gran mujer mayor Szymborska