Eres igual a ti, y desigual, lo mismo que los azules del cielo.

Juan Ramón Jiménez


miércoles, 3 de enero de 2018

RESUMEN



Abrir una carpeta titulada "2017" y hallar un único, solitario y triste escrito...


 El Espantapájaros de Maruja Mallo

A veces pareciera que la vida avanza subrepticiamente, un temblor que nos recorre sin asomo. Cada cuerpo una tierra. Lo estéril, lo fértil: oscilaciones frente al vacío. Lo punible de la propia condición. 

Vertebradas de cansancios, de enfermedad, de ira. Desalojar la tripa del vientre incorrecto. Llevar una lágrima clavada como un anzuelo. Boquear retorciéndote dentro del cubo de un pescador, sin llegar a expirar. Vivir, agonizar.

Y luego está esa cosa, LA GRIMA, incontinente, voraz. Como un roedor subiéndote por las piernas. 

¿Hasta dónde llega el asco? ¿Tiene, acaso, límites? ¿Cómo sacudírselo?

Nos hallamos frente a ese algo inabarcable, sin capacidad para construir un dios que lo CONTENGA.
De una suntuosidad tal que no tiene centro, ni espina dorsal, ni esqueleto sobre el que ponerse en pie. Tanta informidad, tanto anhelo.

¿Se puede restañar la herida de la locura?

¿Quién no padece la enfermedad del viento?

6 comentarios:

el maquinista ciego dijo...

Más allá de lo desgarrador del texto, del asco, ese animal viscoso que con sólo nombrarlo se nos pega, y de esa enfermedad del viento de la que no, no nos libramos ninguno, qué alegría abrir el blog y ver que ahí estás. Ojalá sea el primer escrito de alguno más. Me gusta tu mirada, tu sonrisa y tu casa ;)
¡Bicachus grandes y un abrazo enorme!

Vera Eikon dijo...

No esperaba visitas, pero debería de haber contado contigo...Siempre tan generosa, trayendo ramitas para abrigar el nido. Sabiendo que vivir es un verbo que se conjuga con las manos extendidas. Gracias por volver, porque no se regresa al menos que los demás lo hagan. Bicos y abrazos, todos enormes :)

miss desastres dijo...

único, solitario, triste
da igual, es enorme y bellísimo

Aka dijo...

Así, ¿has vuelto? Qué ilusión ver que has vuelto a publicar algo, me ha sorprendido de una manera maravillosa tu visita por mi "casa", pues ya no espero muchas visitas por allí, pero las que tengo son las mejores :)

Espero que podamos de vez en cuando contar con tu presencia, con tus escritos y comentarios. El texto aquí publicado es bellísimo, desolador todo él, pero exquisito al mismo tiempo.

Un abrazo, Vera, un placer volver a tu casa después de tanto tiempo.

Sinuhé dijo...

Yo siempre pensé que combatías todo eso con cada verso; rompiendo fila y avanzando como una amazona, esgrimiendo un poema a modo de escudo. Y hay versos filosos, si es necesario...

Le decías al Maquinista que no esperabas visitas. ¡No te imaginás cuántas veces hemos pasado aquí, desde aquel escrito del 2017!

¡Hasta pronto!

Facu Herra dijo...

Lindo escrito, me gusta mucho lo de dios y lo inabarcable. Un saludo.