Eres igual a ti, y desigual, lo mismo que los azules del cielo.

Juan Ramón Jiménez


viernes, 20 de abril de 2012

TRES POEMAS CON GOTAS

PAOLO FRANCO ORLANDO




Un viento calmo sobre los ojos
se torna tempestad en la boca
-sed de colibríes al alba-
Enhebro con mi grito
el ojo de una aguja,
coso tu nombre en mi corazón
y coagulo torres de hemistiquios
con la sangre que gotea
Nace carmesí el poema




Un sexo gotea
imágenes de un sueño:
un vientre roto de ausencia,
la piel en diáspora,
un puente de pájaros blancos





Me legaste una gotera
en el techo del corazón
Cuando la lluvia cesa
retiro el cubo que protege la alfombra
y vacío contra la noche
las aguas fangosas
de un poema




20 comentarios:

EleanorSmith dijo...

Todos. Pero el primero un poquito más.

Vera: te leo siempre, peor mi internet tan lenta me impide muchas veces comentar. Para que sepas.

joaquin dijo...

siempre son buenos tus versos pero la imagen de ese sexo que gotea es para enmarcarla

besos

Aka dijo...

¡Ay esa gotera en el corazón! Me parece escuchar el goteo del mismo en el cubo, el glop-glop del líquido escurriéndose lentamente y el plof que le sigue al sumergirse en el recipiente generando minúsculas pero persistentes ondas que siguen allí, extendiéndose más allá del corazón. Perturbando por un instante nuestro cuerpo, muchas veces sin saber porque, sin ser conscientes de las goteras que residen en el centro del mismo.
Besos sin goteras Vera... que pases un buen fin de semana.

Halcón peregrino dijo...

El desgarro hecho hermosura, esas gotas que se escurren hasta la saciedad.

Saludos.

Juan Antonio dijo...

Goteras, lluvia que nace desde dentro, desde el deseo o la desesperación hecha madrugada, desde el corazón o el sexo agraviado por esa estocada profunda y delirante.

Sabes que por aquí se te adora, verdad?

vera eikon dijo...

Gracias por leer Eleanor. Bico

Rayuela dijo...

ooohhhh!!!! qué maravillaaa!!!

abrazos, poeta*

vera eikon dijo...

Me halaga que me digas eso Joaquin, sobre todo porque cuando te leo siempre me quedo admirada del modo en el que tú manejas las imágenes. En tu blog siempre tengo la sensación de estar ante alguien que dota de una nueva dimensión a la palabra, algo que está ahí pero a lo que no todos pueden acceder. Así que mi admiración le pone un valor añadido a tus comentarios. Besos

vera eikon dijo...

Sí, Aka. A mí me pareció visual y sonora, pero no sabía si en el poema tenía la misma dimensión que en mi cabeza. No sé, quizás la poesía es la vida que se destila, y es a veces del dolor de donde surgen los mejores caldos. Y quizás si al final de nuestra vida nuestro corazón es un coladero, significará al menos que hemos vivido. Recibo esos besos sin paraguas, y te deseo a ti también unos lindos días..

vera eikon dijo...

Gracias Halcón Peregrina. Quizás lo mejor que podemos hacer con el desgarro es engendrar a partir de él belleza. Bicos

vera eikon dijo...

Últimamente tú y yo caminamos llenos de lluvia, Juan Antonio. Me encanta lo que dices acerca de ese sexo agraviado(vengo de tu blog, qué delicia de versos...), estocada profunda y delirante(uffff). Y bueno, no sabía eso que dices, pero la sensación al leerlo es grata(a pesar del sonrojo..). Tú siempre tan riquiño....

vera eikon dijo...

Gracias, de verdad, querida Silvia. Bicos!!!

El Joven llamado Cuervo dijo...

El tercero es una maravilla, pero no quiero despreciar a los otros. Sólo que el tercero deja un sabor de no sé qué, o algo que gotea por ahí. Abrazo.

vera eikon dijo...

No, no desprecias. Está bien que algo sepa, o que gotee por ahí. Es en nuestras preferencias, o elecciones, o enamoramientos en donde estamos vivos...A mí me gusta que prefieras uno y que lo hagas tuyo. Te abrazo también..

Noelia Palma dijo...

con la sangre que gotea
Nace carmesí el poema


Vera, eso directo es un poema en sí mismo. Coincido con los demás, los tres me gustan mucho, los veo como fotos

sin embargo lo que te transcribo acá, bueno, me hace pensar mucho en cómo nace un poema, si es que nace, claro, o si ya estaba ahí para que podamos tenerlo, o hacernos creer que lo tenemos. Lo cierto es que con el residuo del poema que nos queda cuando lo escribimos tmb logramos traducir una parte nuestra para que la complete quien nos lee...

me gusta mucho lo que estás escribiendo!

te abrazo

vera eikon dijo...

Es curioso, yo también tengo esa sensación, de que lo escrito estaba ahí de antes, como si nos viniera dado. A veces me reduzco hasta la insignificancia cuando escribo, como si yo fuera un mero recipiente, un cristal que tiene la suerte de recibir el jeroglífico que en él inscriben las gotas de lluvia. ¿Qué aportamos nosotros entonces? Quizás el hecho de estar ahí. Como una especie de don de la oportunidad poético....Sin embargo, cuando leo, soy incapaz de separar poeta y poema. Como si fueran el envés y el haz de una misma hoja. Y sobre todo cuando admiro la obra de alguien, enseguida admiro al autor, y lo considero el más afortunado de todos los seres. La identificación es instantánea. Sólo cuando escribo percibo la escisión, y es como si en mi manera de enfrentarme a la escritura hubiese una especie de desarraigo(y sin embargo es en la palabra donde yo siento que están clavadas mis raíces), o blandura. ¿Será que al escribir el viento del subconsciente comienza a agitar las cortinas y las lámparas de la casa, y que por eso tenemos esa impresión de que el poema estaba ahí de antes? ¿Podría ser esto mismo a lo que llamamos musas? Pienso que la escritura surge a raiz del viaje a los abismos de uno mismo. De todos modos la importancia de los procesos se relativiza ante la rotunda presencia del poema. Y esto mismo es lo que sobrecoge al lector. Y quizás el que viaja a los abismos de uno mismo, lo está haciendo a la vez al abismo del resto de los hombres. Por eso a veces la empatía y la identificación por parte del lector es tan inmediata. Y además este tiene la ventaja de ignorar los procesos. Para él sólo existe ese poema que le toca la entraña. Y el poeta es como un mago capaz de darle cuerda al viento, o hacer aparecer una niebla dentro de un sombrero de copa....Pero claro, pocos son los capaces de tocar la entraña. Beso, querida. Me tocan tus palabras...y no te digo nada acerca de tu poesía...

Gilberto Cervantes dijo...

Me encantan, son hermosos estos versos!!

Saludos y se feliz!

La sonrisa de Hiperión dijo...

Goteras en el techo de cada sístole...

Saludos y buen fin de semana.

c c Rider dijo...

Delegas un suspenso desprovisto de defensa, o sí, y sea la entrega. El espacio reservado para la diáspora, la interrogación, el sexo como cuestionamiento. Sé que nunca escribes con un objetivo preciso, pues no se puede crear de otro modo que no sea subjetivo o intersubjetivo, sublevando la interlocución de tu “yo” inaprensible, y tu “tú” que es para nosotros tu aprensión por lo que observas a la hora de tocar, estremecer, no aislado ni aplastado por la difusa celosía de las conjeturas. La mía por ejemplo. Por eso creo que tu poesía es concéntrica y no excéntrica. Abofeteas el pretexto y el arrebolar causado dibuja, tal vez en mí, en el lenguaje que usas y emana, gotean estos versos. Destilaciones de un manotazo. Un grito.
Un beso en clave de susurro amiga.

Hermes D. dijo...

"Un sexo gotea imágenes de un sueño"... el verso es maravilloso y -más allá del propio poema- el sueño queda a merced del lector, eso es lo que me encanta.
Lo grabo en mi memoria, ojalá resista allí un buen rato!
Un beso,