Eres igual a ti, y desigual, lo mismo que los azules del cielo.

Juan Ramón Jiménez


viernes, 22 de febrero de 2013

AQUELLO QUE SE AGITA






Pienso en aquello que se agita,
en el pez,
en cuánto hay de sol en el pez
y cuánto de agua.

Pienso en la textualidad de tu cuerpo,
en el calor que desnudas y permanece sobre la silla,
como poema arrugado, una vez te has ido .

Tomo tu asiento,
pienso en cuánto habrá ahora en la silla de tu calor,
-¿y del mío?-
pienso en cuánto de tu calor habrá en este momento
bajo mis nalgas.

Calor que arácnido repta mi sexo
y se va alargando,
igual que la sombra de un objeto
a medida que se aproxima a la fuente de luz.

Aprieto las piernas
-el mismo gesto de cuando tenía cuatro años
y, por vez primera, intuí el goce-
para retener en la flor
al bicho calorífico.

Y mientras te alejas, prófugo de tu calor,
del mismo modo que un cadáver prófugo de su vida,
hurgo con mis dedos en ese lugar donde el insecto zumba, 
para arrancarlo de mí y convertido en mariposa
restituirlo a tu cuerpo.

No hay resquicio para la intemperie
en el envoltorio de sus alas.


Pienso en aquello que se agita,
tu ausencia expuesta al viento
en el árbol del ahorcado.
¿Cuánto hay de tu luz en ella?
¿Cuánto de tu sombra?




15 comentarios:

María Sotomayor dijo...

La delicadeza como encaje de bolillo en el bolsillo.

M.

Vera Eikon dijo...

A una gallega se le dice encaje de bolillo y es inevitable....
http://www.youtube.com/watch?v=adVzzfHu16Q
Bico...

Leo Mercado dijo...

De la sucesión de imágenes, me quedó con la proyección de aquella sombra.
Dulcísimo, Vera.
Besos.

Carmela dijo...

Sol y agua, todo contenido en el mismo pez...
Hermoso, Vera
Un beso

Darío dijo...

Supongo que de todo en todas partes, como algo de Borges, un hombre todos los hombres. Abrazo.

Sarco Lange dijo...

Tus gestos, el calor, la calma se agita. Se cayó una montaña entre las piernas. Mentira. Se alzó.

Un beso.

(* dijo...

oh, vera, ¡este es un poema para leer todos los inviernos!, un poema de dedos que crepitan como un fuego, un poema lumbre que no se puede medir (ni lo intentes) en gramos de calor- lo sensitivo, querida, quiero creer que no se mide, se desboca entre piernas o entre versos en alas o palabras rojas.
ay...

Jesús Alcalde dijo...

Este poema es objeto que acercado a la fuente de luz intercambia papeles.

Enhorabuena.

Vera Eikon dijo...

Esa sombra que tiene voz en la agitación....Besos,Leo!

Vera Eikon dijo...

Como si en vez de pez fuese el océano de tus fotografías...Bicos Carmela.

Vera Eikon dijo...

Contaminados....Abrazo, Darío.

Vera Eikon dijo...

Caerse o alzar, a veces es un mismo gesto...Biquiños Sarco...

Vera Eikon dijo...

Lo maravilloso es que existan cosas no medibles. Que como mucho podamos soslayarlas o evocarlas en un poema. Todo poema nace fracaso, pero es la asunción de ese fracaso la que lo convierte en conmoción. Vivir es un fracaso que se desboca....Besos querida Alba. Besos!!

Vera Eikon dijo...

Gracias Jesús. Como la luna cambiándose con el sol...Besos!

María dijo...

Siempre tan delicado que sorprende.
Un beso