Eres igual a ti, y desigual, lo mismo que los azules del cielo.

Juan Ramón Jiménez


viernes, 8 de marzo de 2013

EL MILAGRO DE CUANDO LA NIEVE CUAJA





Posicionados en el trauma,
allí, donde hacemos barro
y humedad extrañada,
hurgamos lo partido.

Llegados al fondo,
hasta ese animal que nos ruge adentro del sexo

entre sus fauces la aurícula del corazón,
el altar en el que se ofrenda lo inasible,
y el día viene a morirse de nosotros.

Somos lugar de tierra
y algo que sube,
tomamos prestada la voz a la hierba que crece.

En la incandescencia de los cuerpos
cada caricia es copo al que lluvia
impide cuajar.

El milagro es esta felicidad triste
cuando los ojos del amor
nos enfrentan con su mirada entre sábanas
de nieve manchada.

21 comentarios:

Isabel Martínez Barquero dijo...

Muy bonito. Se siente el frío, la nieve gélida, el extrañamiento.
Me ha gustado mucho la imagen del animal que ruge dentro del sexo. Tiene una gran fuerza.
Un beso.

David Mariné dijo...

Vera no eres consciente de lo mucho que te admiro.
decían los griegos que cada hombre tenía dos genios, uno bueno que te inclinaba hacia el bien y otro hacia el mal, yo pienso que tienes millones de genios viviendo dentro.
inmenso abrazo.

PMPilar dijo...

Vera: Un exquisito juego sincronizado de tristeza feliz, quién irá a negarlo, cayendo libremente hacia el día, hasta morirse... (de nosotros, qué expresivo.)

Sobrio y soberbio igual.




Sarco Lange dijo...

María escribe rodeada de nieve, yo también, y para evadir el frío me pongo a leer poemas, ustedes, las malditas, las que inventaron la perdición.

Besos.

María Sotomayor dijo...

Hace tiempo me mudé a Reykjavik, es mi Shangri La, para escribir rodeada de nieve, ¿qué te digo con esto? que tu poema es algo así como un rastro de copos que no pueden deshacerse.

M.

Darío dijo...

El camino es felicidad triste. Un encanto.

Carmela dijo...

mujer tierra. es precioso, Vera
Un beso

Caroline Blacksmith Bay dijo...

Mujer tierra donde germinan palabras que alimentan.
Bellisimo
Un beso inmenso

Vera Eikon dijo...

Animal cuyo rugido se transforma milagrosamente en ronroneo, Isabel...Besos y un abrazo grande

Vera Eikon dijo...

o serán millones de demonios, David??? Gracias por tus palabras, siempre...Un abrazo

Vera Eikon dijo...

Cosas que deberían ser contradictorias, se sincronizan a la perfección. Todo es efímero, por eso cuando el instante explosiona siempre se derrama algo de tristeza...Un abrazo PMPilar!

Vera Eikon dijo...

Como quien arrima sus manos a un fuego, y las frota y las frota, y en ellas siempre hay un algo de combustión...es una delicia...Beso, Sarco

Vera Eikon dijo...

A mí hace un tiempo que me persigue la idea de la nieve manchada, María.Es casi una obsesión en los ojos(y yo vivo en un sitio que está al nivel del mar, en el que sólo nevó cuando yo tenía unos ocho años). Esa nieve manchada me conmueve, porque en cierto modo pienso que las personas estamos condenadas a ser eso, nieve manchada. Hay algo tristemente hermoso en ella, y también hay el festejo porque una vez la nieve cuajó...

Vera Eikon dijo...

Pétalos y espinas bajo nuestros pies, Darío..

Vera Eikon dijo...

Gracias, Carmela. Bicos...

Vera Eikon dijo...

Tierra somos, y a la tierra volveremos...Al menos dejar un rastro de pétalos al viento. Besos besos, Caroline

Maria Germaná Matta dijo...

Bello Vera como siempre. Me encanta tu poesía.
Un beso

Vera Eikon dijo...

Un abrazo grande, María...

Leo Mercado dijo...

Lo leí cuatro veces, y la musicalidad de cada una de las palabras se me imprimió en el cuero desplumado.
Besotes.

Vera Eikon dijo...

Qué bueno eso Leo. Besos besos

Antero dijo...

solo hay felicidad triste, las otras, televisión
me encantó.
con tu permiso me engancho.