Eres igual a ti, y desigual, lo mismo que los azules del cielo.

Juan Ramón Jiménez


viernes, 9 de noviembre de 2012

DELIMITACIÓN DEL VACÍO







Hablo de esa herida
que no ocupa lugar
y carece de materia
que no sangra
por lo que nunca cicatriza
cómo cortar de raíz el dolor
si su fuente es el vacío
cómo desclavar el olvido
si olvido es la propia piel
cómo permanecer en el otro
si nuestras piernas son
el viento descarrilando
cómo agarrarse al mundo
al gesto de un corazón
de dedos amputados
La vida pasa por nosotros como agua
moja
y se evapora al sol
Arrimo el corazón a la espina
y trato de ponerle a este vacío
un dique de sangre

25 comentarios:

el maquinista ciego dijo...

"La vida pasa por nosotros como agua
moja
y se evapora al sol"

...y podría parecer demasiado triste y futil, y sin embargo encuentro belleza en la ligereza e insignificancia de ese discurrir de agua que somos, esa inevitable cadena que no termina en la evaporación, sino que regresaremos con la lluvia, la dulce lluvia...

Bicazo, linda!!

Maruja dijo...

¡¡Muy bello!! Feliz fin de semana.
Un saludo.

EMMAGUNST dijo...

m u y b u e n o !!!

José Antonio Fernández dijo...

El último verso, descoloca.
Muy bueno Vera.

(* dijo...

Anoche leí unos versos de Joyce Mansour que no consigo quitarme de la cabeza: "Yo trato de explicarme en la cama / La sangre que brota de mi vientre conmovido." A veces ni siquiera basta ese dique (tus tres últimos versos son maravillosos!!)y, sin embargo, creo que para quienes buscamos respuestas no nos queda otra que la insistencia. Es precisamente así, Vera, arrimándonos a espinas, restregándonos con ráfagas de viento, entre zarzales, cómo puede que algún día vislumbremos el la primera letra, quizás borrosa, que nos ayude a designar el hueco. Con este poema tú te has acercado mucho mucho.
Un abrazo, linda, y buen fin de semana.

Vera Eikon dijo...

Acostumbro a pensar de ese modo en la lluvia, Maquinista. Para mí no hay mayor símbolo de continuidad. Y en realidad la conciencia de nuestro paso efímero por este mundo debería ser una motivación para no sucumbir al tedio. Un día tras otro es el milagro. Lo que a veces me abruma es una cierta sensación de bordear, de estar como en la periferia del ser....Bueno, supongo que esto daría para hablar largo y tendido...Bico querida, a ver si nos vemos pronto!!

Vera Eikon dijo...

Gracias Maruja, buen fin de semana para ti. Abrazo!!

Vera Eikon dijo...

Bico, querida Emma!!

Vera Eikon dijo...

Eso que apuntas me interesa, José Antonio. ¿Podrías concretar más? Besos

Vera Eikon dijo...

Ay ay ay, Alba, de qué modo bombardeas mi cabeza siempre que me acercas un verso. Tratar de explicarse debe ser como cavar un hoyo en la tierra con nuestras uñas desnudas. Porque no somos sino según esta naturaleza que nos circunscribe. Y cuando una abraza y respira un árbol, a quién abraza y respira sino a su propio ser. Dar un paso hacia el otro, es darlo hacia uno mismo. El único modo de achicar el vacío es arrojarse a la vida exponiéndose al trauma y la contaminación. Probablemente las cicatrices en el mapa de nuestra vida coincidan con los momentos en los que nos hemos abierto a ella....Bico, doce Alba...

José Antonio Fernández dijo...

Te concreto, Vera. El último verso descoloca al que lee, no al poema. Ese verso borda el poema.
Un beso y buen fin de semana!!

Vera Eikon dijo...

Gracias, José Antonio. Cabían las dos posibilidades. Aunque prefiero que sea la que me dices, siempre hubiera sido interesante ver cúales serían las razones de la otra. No sé por qué temía que en este poema el deslizarse por cada una de sus partes, resultara algo abrupto...Besos, y disfruta del tuyo!!

Darío dijo...

{Este es precioso. Un abrazo.

Amanecer Nocturno dijo...

¿Cómo hacer todo eso?
Sin duda, un dique de sangre es una idea inmejorable.

Me fascinas, Vera.
Un abrazo.

Sarco Lange dijo...

Volar peligrosamente adentro de los espejos, adentro de esa herida que sangra y que no sangre, voltear al caminar sólo para ver el reflejo de un mimo que nos mira con las lágrimas dañando su equipaje. No sabes cuánto me fascinó tu poema.

Besos.

Juan Antonio dijo...

La vida nos transita, nos moja con esa neblina lechosa de la materia de la nada, nos hace vulnerables y eternos (eternamente inexistentes, eternamente otros).

Siempre apasionada, querida Vera.

bixen dijo...

-¿Y hasta cuándo cree usted que podemos seguir en este ir y venir del carajo? -preguntó Fermina Daza.
Florentino Ariza tenía la respuesta preparada desde hacía cincuenta y tres años, siete meses y once días con sus noches.
-Toda la vida -dijo.

Final de "El amor en los tiempos del cólera".

Leo Mercado dijo...

A veces, ponerse un poema es ponerse un vacío; y a veces, un dique de sangre es suficiente para conjugarlo todo.
Hermoso.
Besos.

Garriga dijo...

es muy bello esto vera
muy muy bello
veramente bello

c c Rider dijo...

qué hermoso

besos

:Isza: dijo...

"cómo cortar de raíz el dolor
si su fuente es el vacío"

Me identifico enteramente con esta parte.

Que lindo entrar a tu blog después de andar medio ausente y encontrarme con este poema tan lindo.

Un abrazo!

David Mariné dijo...

fatigado voy útimamente por la vida pero no me canso de leer tu poema.
inmenso abrazo.

Axis dijo...

Siento reconocer una herida así ahora que te leo, aunque jamás hubiese podido describirla tan magníficamente, aunque trate de olvidarla la mayor parte del tiempo.

Te quiero.

María dijo...

Hermoso Vera.

silvia zappia dijo...

adoré este poema, vera

besitos*