Eres igual a ti, y desigual, lo mismo que los azules del cielo.

Juan Ramón Jiménez


martes, 25 de octubre de 2011

LA FÁBULA DE LA TORTUGA CON EL CORAZÓN ROTO


Mi Mosquetero a un lado y mi amiga del alma al otro

Mi otra amiga del alma con nuestro querido Jaime, en una de las noches más hermosas que recuerdo

Esa misma noche Blanca y Eva. Yo en el medio....



Hoy me apetece recuperar una de las primeras entradas del blog y que seguramente pocos hayan leído. Una entrada que escribí cuando estaba triste por el fin(inesperado) de una amistad que para mí en aquellos momentos era de vital importancia. Puede parecer que este pequeño relato habla de amor. Pero yo no lo concebí de ese modo. Este relato(diálogo) habla de amistad....
A Blanca, a María, a aquellos que no están....y por supuesto, a Eduardo J.
Ah!, por cierto, está basado en Historias de Cronopios y Famas de Julio Cortázar...







-Ya ves, aquí estoy con el corazón roto y cara de elefante- Dijo la tortuga Eudosia a la tortuga Delfina

Los ojos de la tortuga Delfina centellearon dentro de la caverna de su concha, pues tenía por costumbre permanecer todo el día agazapada. Había llegado al extremo de que incluso había dejado de salir para alimentarse. Grandes enemigos son los miedos para una tortuga....

-Todo por culpa de aquel Cronopio- dijo la tortuga Delfina con la voz opaca entretejida de telarañas, pues tampoco tenía costumbre de pronunciarse.

- Ay! Pero tenía una sonrisa ladeada tan simpática y me hizo el mayor de los regalos

-Regalo? A eso llamas regalo? Sencillamente dibujó un pájaro en tu concha…

-Sí, pero era un lindo pájaro y tenía unas alas que se extendían al infinito. Juntos surcamos los firmamentos y llegamos a confines que nunca antes habían sido hilvanados ante los ojos de ninguna otra tortuga. ¡Si vieras con que gracia cimbrea el viento sus caderas!!!! Y luego está el sabor de la lluvia, que cuando se amalgama con el sol siembra los campos de atávicos arco iris. Y vimos el mar que se mantiene abrazado a la tierra por el peso de las sirenas que lo serpentean, pues lo que nadie sabe es que las sirenas son peces con un inmenso corazón de plomo, por eso casi nadie nunca las ve, sólo aquellos para quienes las aguas se conjugan en sepulcro.... Si no fuera por las sirenas y sus cantos, que mantienen al mar atado de pies y manos, llegaría un día en el que éste se despegaría de los suelos para alzarse a los cielos y reunirse con la luna que es su única y verdadera amante.

-Creo que fantaseas Eudosia- dijo lacónicamente Delfina

-No! No! ¿Acaso tus ojos pueden decirme que hayan visto lo contrario??? Tú que vives tu vida dentro de la carcel de tu concha…

- Y tú? Mírate, ahí, desnuda. Ya no tienes hogar ni refugio. ¿Qué va a ser de ti cuando llegue el frío???

-No importa porque volamos tan alto que casi nos enredamos en los cabellos del sol, así que tengo un corazón de fuego que me calienta, aunque está roto. Mientras ascendíamos, yo escuchaba como las risas del cronopio burbujeaban sobre mis espaldas y…

-¿Cómo se llamaba?

-¿Quién?

-El cronopio

-Creo que no tenía nombre…sencillamente cronopio

-Entonces es como si no fuera nadie

-O quizás es como si lo fuera todo…..En fin, como decía, las risas del cronopio burbujeaban sobre mis espaldas y yo veía como la vida se esparcía en pompas de jabón que cuando uno las mordía sabían a sirope de fresa. Atravesamos las nubes cuya piel olía como la de los ángeles según me decía mi amigo el cronopio. Nos hacíamos llamar filibusteros y no parábamos de inventarnos canciones de esas que se cantan en las tabernas y él con una hoja de papel se hizo un sombrero de porcelana…

-Lamento decirte que todavía continúas en las nubes, estimada Eudosia

-No, claro que no. Lo que ocurre que esa cárcel donde estás voluntariamente recluída asesina tu imaginación, quien, como todo el mundo sabe, es la hermana sin corbata de la sabiduría…. Por fin llegó el día en el  que la lluvia, el tacto de las nubes, y el polvo del camino, acabaron por deslucir la imagen del pájaro sobre mi concha, y yo sentí que me fallaban las fuerzas para continuar volando. Así que le rogué al cronopio que renovara la imagen con aquellas tizas que en su día había empleado para adornarme. Entonces él estalló en un desconsolado llanto y comenzó a decir entre hipos que había olvidado su caja de tizas sobre una roca. Traté de calmarlo con dulces palabras y le dije que no pasaba nada, que los cronopios son así, por eso todos los niños los quieren. Pareció tranquilizarse, pero entonces vi surcar su mejilla por una solitaria lágrima donde se reflejó por última vez la belleza desvaída de mi añorado pájaro. Y esta postrera y cristalina gota con su corazón palpitante de sal, cayó sobre mi concha, extinguiendo los últimos colores con los que una vez la había vestido la mano del cronopio. Caímos casi sin darnos cuenta. Todo fue un vértigo de nubes que ascendían, aviones que ascendían, montañas que ascencían, rascacielos que ascendían, pero no, éramos nosotros los que, desgajados, descendíamos. Busqué al cronopio para mandarle un último beso y pude ver que un grupo de aves lo rescataba, pues como todo el mundo sabe los cronopios se pasan el día imitando el canto de los pájaros, así que me imagino que debió llamarlos en nuestro socorro. Lo vi montar sobre una de sus alas y mirarme con la conciencia de que ya no había tiempo. Le sonreí en el mismo instante en el que escuché un gran crujido, y vi como saltaban por los aires, como un lamento, los tristes pedazos de mi concha, que se había estampado contra el suelo. Y luego magullada me acordé de ti, y quise saber cómo te encontrabas.

-Ya ves-dijo en un hilo de voz la tortuga Delfina-aquí nada ha cambiado.

-El tiempo que viví en los aires pensaba mucho en ti y llegué a la conclusión de que cuando una tiene amor aprecia con mayor fuerza el valor de la amistad...

-Ya viene el frío, Eudosia. Te vas a helar

-Y cuando pensaba en ti mi rostro se cubría por un velo de melancolía y el cronopio me hacía carantoñas y muecas para consolarme

-¿Y te consolaba?

-Sí, el amor siempre consuela y por si solo es capaz de hacer girar el mundo, aun así a todos nos gusta mirar el cielo de noche y contemplar las estrellas…

-Ya se acerca, Eudosia, ya se acerca.

-Ya lo veo, que lindo el frío con los cabellos blancos

-Definitivamente te has vuelto loca Eudosia

-¿Sabes por qué me sentía triste por ti?

-Dímelo Eudosia, no te queda mucho tiempo

-Me sentía triste porque hace siglos que has tornado el corazón en coraza

-Se acerca, se acerca. Adios Eudosia

-El del frío será mi último abrazo, espero poder calentarlo con mi corazón roto, pero de fuego…

Entonces Eudosia en un último esfuerzo sonrió al frío que se acercaba, pues había sido su voluntad recibir con una sonrisa a aquel al que todos reciben con un castañeo de dientes. Después como estaba muy cansada pues habían sido muchas emociones, cerró los ojos.

Largo rato se estuvo Delfina mirándola, esperando un movimiento de la que en otro tiempo había sido su amiga. En algún momento llegó a la conclusión de que nunca volvería a moverse. Emitió un suspiro cansado, y las dos centellas de sus ojos, que eran su única luz, su único signo de vida, terminaron por apagarse en aquella oscura cueva de su concha, en la que había permanecido desde siempre.






18 comentarios:

Rayuela dijo...

qué bueno poder leer tus inicios!
es como re-conocerte.

y la amistad y julio nos habitarán, siempre

besos*

Aka dijo...

Gracias por rescatar este relato del fondo de tu blog, es un buen descubrimiento. Tus cuentos siempre son mágicos, repletos de una gran poesía e imágenes... me encantó la de las sirenas con plomo reteniendo a la mar para que ésta no escapase en pos de la luna, una imagen preciosa!
Ya hace un tiempo que creo que no hay amor más sincero y natural que el de la amistad, en la que se da sin esperar nada a cambio. Me parece el sentimiento más hermoso.
Un abrazo!!

El Joven llamado Cuervo dijo...

Me gustan las fotos. Hay una chica muy linda ahí. Pero no sos vos. No hablaré de las tortugas, hoy no.

José Antonio Fernández dijo...

Esw bueno ponerle cara a las letras.
Un abrazo, Vera.

Eleanor Smith # dijo...

Era una gran amistad, sí que lo era.

Qué precioso texto Vera *

Un beso o 2 #

Carmela dijo...

Que bien que lo trajiste de nuevo Vera, me ha encantado.
La amistad es todo, es lo mejor que puede existir entre las personas y es la mejor base para el amor.

Un besazo

vera eikon dijo...

Es curioso leer las entradas antiguas, Silvia. Parece que ha pasado muchísimo tiempo(y hace menos de un año que escribí esto). Y tienes razón, la amistad y Julio por siempre. Besos

vera eikon dijo...

La verdad es que ya no recordaba el detalle de las sirenas, y me agradó mucho el leerlo, Aka. Mi amistad con Blanca y María(y por extensión con todos aquellos que en cierto modo conformaban nuestro mundo) creo que es uno de los sentimientos más desinteresados que hayamos experimentado jamás. Hace bastante unos cuantos años que no nos reunimos, y por desgracia la última vez fue en circunstancias muy tristes. Por eso me gustan estas fotos, porque en aquella ocasión estábamos increíblemente felices. Por fortuna en 2012 nos reuniremos, Blanca se me casa y es cita ineludible. Beso, Aka

vera eikon dijo...

La chica linda es Eva(bueno, al menos yo supongo que te refieres a ella, Darío), y es mucho más linda en verdad. Tiene los ojos más oscuros e increíbles que yo nunca haya visto. Y además es dulce y encantadora. No sé si alguna vez te comenté que hace mucho tiempo Daniel y yo estuvimos escribiendo una especie de novela a cuatro manos(bueno, creo que se quedó la cosa en unos 10 capítulos, bastante inconexos unos entre otros. Porque entre otras cosas yo escribía pares y el impares. Con la gran diferencia que ya en aquellos tiempos existía en nuestra manera de escribir...), el caso es que todo venía girando en torno a un personaje que se llamaba Margot. Recuerto que ambos íbamos descubriendo Margots por el mundo. Y bien, la chica que dices era una de mis Margots....

vera eikon dijo...

Hoy me apetecía José Antonio. Supongo que en cierto momento me puse nostálgica. Un abrazo para ti

vera eikon dijo...

La amistad puede ser un sentimiento inmenso, Eleanor. Bicos!!!

vera eikon dijo...

La verdad es que nunca he tenido un amor sin amistad, Carmela. Y confieso que cada día la amistad es un sentimiento que valoro más, y sin el que no sabría vivir. Bicos a moreas

Isabel Martínez Barquero dijo...

Muy hermoso tu blog, Vera. Ese inicio con "Rayuela", ese homenaje a tantos escritores amados, los amigos comunes... Todo me indica que he llegado donde debía. Además, me alegra comentarte en esta entrada donde rescatas una de las primeras del blog, poder saber el alto valor que concedes a la amistad (también corroborado en las fotos), porque la amistad es el otro cielo de la vida, junto con el amor.
Un abrazo fortísimo, estimada cronopia.

vera eikon dijo...

Me alegro de verte por aquí, Isabel. La verdad es que le tengo especial cariño a esta entrada, quizás (entre otros motivos), a que a partir de ella comenzó a tomar vida un blog con unos inicios un tanto titubeantes. Así que este es un buen momento para tu arribo. Y sí, la amistad es otro cielo. Uno en el que no suelen darse ni nubes ni tormenta. Sólo luz limpia y despejada. Un cielo que siempre nos acoge. Buenas salenas cronopio cronopio. Un abrazo!!!

C C dijo...

Bandida. Te falta el parche en el ojo y blandir el sable. Mirá que suponer que había más de una Margot. Eras vos la auténtica.

Este relato ya lo conocía pero me alegra de que lleguen cronopios hasta acá y puedan desempolvar su mirada de infante, la seria, la que es capaz de ver el cielo en el fondo de un pozo. Porque para escribir como vos hace falta mucha seriedad, salir tan facil de una misma y hacerse tortuga, o niña sin cabeza, renuncias a una identidad, salvando la poesía en tu prosa. Así de seria te veo. Puñal en boca delante de la poesía de una prosa. Y el filo no es en vano ¿entendés? Ya se preguntaba Eduardo Galeano.... "¿Tendrá todavía destino la literatura, en este mundo donde todos los niños de cinco años son ingenieros electrónicos?" Aquí deviene un poco una discusión sobre la ciencia entre Aka, Maquinista y un servidor.

Ahora bien; necesitamos de ramalazos como el tuyo para desprodigarnos de la falsa realidad, cubrirnos de ficción para salvar el origen. Y claro, hablás del amor a la amistad y a Julio Florencio. Pues bien; después de leerte el mundo cambia, es atravesar una puerta en el aire.

Miro la calle mojada y esta mañana, empieza otra mañana tortugante. Un abrazo amiga. Que tengas lindas fabulaciones.

vera eikon dijo...

Ja! ¿De veras pensás que yo era Margot, la auténtica? Yo siempre me vi un poco más en el bando de los que la amaban, en esa especie de dualidad que la envolvía y que conformaban Tono y Leo. Porque si nos remitimos a Julio y a Rayuela, yo siempre deseé ser Oliveira, y no La Maga. Porque el lado que me gusta es el de los perseguidores, con el rostro pintado de derrota....Regresando a tu comentario sobre me escritura, creo fervientemente que la mirada del niño es la mirada porosa, la única capaz de aprehender el mundo sensible, transgrediendo las conceptualizaciones. Quizás tengas razón, y eso sea ponerse "serios". Cuando escribo relato evito preconcebir nada(por lo que a priori todo es viable, y nada es descartado). Aunque esto signifique que manejo una sustancia demasiado inestable, y con bastantes posibilidades de que me explote en las manos. Y quizás en esto se cimente una posible originalidad a la hora de escribir, aunque probablemente por esto jamás pueda escribir una novela. Pero es que no quiero constreñirme en un hilo narrativo previamente fijado. Me gusta que sea la historia la que se asiente, y verme a mi misma en un papel de emisora, de mera contadora de cuentos.
Y bueno, no sigo hablando de mi escritura, porque sino esto en vez de un comentario va a parecer una entrada. Pero que sepas que te agradezco tus palabras, son tan bellas, y además se me ha quedado en los ojos esa imagen del que lee atravesando una puerta de aire. Un bico cheíño de choiva, desa que estrelece os campos de frores

Anónimo dijo...

Qué recuerdos! todos, los de la primera vez que lo leí, los de aquellas noches, nuestras noches en aquella habitación, tu entrada con Penélope y diego torres... escribes tan bien, que me imagino que intuirás que quiero que me regales unas palabritas de tu corazón para el próximo 22 de Sept, a qué sí lo intuias, tal vez hasta se te había ocurrido, si no es así rescataré yo de tu blog y compondré o hilaré una, nuestra historia.

Muakkkkkkk!

Vera Eikon dijo...

Querida, en primer lugar tengo la intuición de que el 22 de Septiembre va a ser el colofón de unos días maravillosos. De nuevo estaremos las tres juntas para una ocasión especialmente feliz. Y esto dibuja ante mí, el más hermoso horizonte. Tengo la piel tan llena de momentos que difícil es escoger situaciones, o sensaciones con respecto a nosotras tres. Pero bueno, hasta el 22 de septiembre tengo un tiempito(aunque lo fundamental sería superar el miedo escénico). Sabes que estoy muy feliz por ti. Y además esa felicidad es motivo de que por fin nos reunamos!!!!Te amo. Bicos cheíños da máis incondicional amizade...